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BOLETÍN # 2


El medio cambiante: factor organizacional en la transición hacia la educación a distancia
Aplicaciones educativas de la Web 2.0
Educación convencional vs educación en línea. Las diferencias
El estudiante a distancia
Adaptación de textos para cursos educativos


Analisis

El medio cambiante: factor organizacional en la transición hacia la educación a distancia

  • Ante la situación actual de la educación, no parece factible que la escuela tradicional pueda, por sí misma, hacer frente a las grandes necesidades educativas de fin de siglo
  • La explosión y transformación del conocimiento no remite a un contenido curricular estable, por lo cual el tiempo de escolarización ya no está acorde con el tiempo de conocimiento

Jorge Méndez Martínez
jorge_mendez@cuaed.unam.mx

UUna de las críticas que pueden señalarse hacia el enfoque de las teorías clásicas de administración es que parten del concepto de sistema cerrado para el estudio de las organizaciones. Un enfoque administrativo basado en la Teoría de Sistemas permite ubicar, en un sistema abierto, la necesaria flexibilidad organizativa que ofrece la educación a distancia, en oposición a la administración clásica en educación presencial.

En este sentido,  se  tratará el factor del medio cambiante, uno los elementos propuestos por Kast y Rosenzweig (1988), referente a los sistemas con base en desfase evolutivo en educación; explosión del conocimiento; demanda educativa y rezago, así como escolarización secuencial.

Desfase evolutivo en educación

De manera global puede hablarse de una crisis en la educación, cuya naturaleza tiene que ver esencialmente con un desfase o disparidad ante los cambios de época. Los sistemas educativos no han evolucionado con la misma rapidez con que se desarrollan los diversos cambios científicos, tecnológicos, políticos y económicos que afectan a las estructuras sociales. Así lo advierte Coombs (1971, p.10): “...Aunque los sistemas educativos se han desarrollado y modificado también más rápidamente que nunca, no lo han hecho, sin embargo, con la debida celeridad, adaptándose con demasiada lentitud al rápido compás de los acontecimientos a los que se hallan circunscritos”.

Lo anterior concuerda con el planteamiento de C. Pérez (citado en Herrera, 1994) respecto a que la sociedad está compuesta por dos subsistemas: el tecnoeconómico y el socioinstitucional. Donde el primero acusa una tasa de cambio más rápida que el segundo. Así se observa una crisis estructural producida por el conjunto de innovaciones tecnológicas. Como la velocidad de respuesta de los dos sistemas es diferente, hay una resistencia por parte del sistema socioinstitucional a las transformaciones del tecnoeconómico.

En el campo de la educación, esta diferencia la señala Trilnick (1992),  “...resulta paradójica la diferencia entre el compromiso innovador, intrínseco a la investigación científica e interés académico, por un lado, y por otro el tradicionalismo que rige las políticas y las conductas educacionales de las universidades”. 

La explosión del conocimiento

Uno de los principales problemas que enfrenta actualmente la educación es el del desmesurado crecimiento de la información registrada en papel o magnéticamente, conceptualizado como explosión del conocimiento. Appleberry (citado en Breivik y Jones) afirma que la suma total del conocimiento de la humanidad se duplicó de 1750 a 1900, asimismo de 1900 a 1950, otra vez de 1950 a 1960 y, nuevamente, de 1960 a 1965. A partir de estos lapsos de crecimiento, se estima que la suma total del conocimiento de la humanidad se ha duplicado por lo menos cada cinco años desde entonces, por lo que se calcula que para 2020 el conocimiento se duplicará ¡cada 73 días!

La explosión del conocimiento se refleja en el aumento de materias o áreas, lo que repercute, en la necesidad de continuar estudios, con el propósito de aumentar la cobertura de su aplicación real. Un reflejo del problema de cómo tratar la amplitud de áreas de conocimiento puede observarse en las diversas estrategias curriculares, por ejemplo, la organización de la enseñanza en módulos en vez de aumentar ilimitadamente el número de asignaturas.

No debe confundirse información con conocimiento. Como señala Adler (2008), “los datos e información, que nos llegan a través de diferentes medios, tales como diarios, revistas, libros, televisión, Internet, no son sinónimos de conocimiento. El proceso individual de entendimiento es el que permite pasar de los datos e información al conocimiento”.

Demanda educativa y rezago

Es notorio, desde hace tres décadas, el problema de aumento de la población que requiere educación, no sólo de jóvenes que acceden al sistema educativo, sino también de adultos deseosos de continuarla, o incluso iniciarla.

Los gobiernos y responsables de los sistemas de educación, en casi todos los países, intentaron enfrentar la creciente demanda educativa mediante una multiplicación de la capacidad de absorción de alumnos del sistema de educación tradicional: grupos más grandes, doble turno, redistribución de los gastos educativos, entre otros aspectos, sin que ello significara la solución.

En la mayoría de los países, los gastos públicos de educación en relación con el producto nacional bruto se han reducido desde los setenta y, en muchos, el presupuesto no ha progresado. Se ha dejado de dar prioridad a la educación. Pese a lo anterior, la demanda de los jóvenes aumenta y, además, los adultos se interesan cada vez más por la posibilidad de continuar su educación.

El problema de la demanda se relaciona también con el rezago educativo desde la educación básica, es decir, el atraso en que se encuentran las personas que no alcanzan el nivel educativo considerado básico.

Ante las características mencionadas, no parece factible que la escuela tradicional pueda, por sí misma, hacer frente a las grandes necesidades educativas de fin de siglo. De acuerdo con la UNESCO (Eicher, 1984), “el hecho de que el progreso técnico haya multiplicado la capacidad de transmitir a distancia todas las formas de información ha suscitado la reflexión sobre los tipos de sistema que recurren a los medios de comunicación”.

Escolarización secuencial

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Socialmente ya no es factible retener demasiadas horas a los alumnos en tiempos presenciales. El tiempo de estar en la escuela es el que Vertechi (1993) denomina escolarización secuencial. La explosión y transformación del conocimiento, por ejemplo, no remite a un contenido curricular estable, por lo cual el tiempo de escolarización ya no está acorde con el tiempo de conocimiento. Aspecto que repercute en una mayor equidad, en el sentido de dar más oportunidad a sectores discriminados en los sistemas escolarizados. También se permite mayor tiempo de estudio en horarios diversos, entre otros beneficios.

Se ha planteado la importancia de un punto clave de la estructura organizacional: el medio cambiante. En el análisis de los puntos anteriores es posible ver una fundamentada necesidad de la educación a distancia. En sus aspectos de organización y administración, tenemos que hay ya una relación entre las diversas instituciones de educación superior que imparten educación a distancia, lo cual puede observarse en asociaciones internacionales como el Consorcio Red de Educación a Distancia (CREAD) y la Asociación Iberoamericana de Educación Superior a Distancia (AIESAD), entre otras, en cuyos convenios y acciones es posible visualizar el término consorcio propuesto por Michael Mark (1990).

Es además necesario observar las perspectivas regional e internacional, ahora posible con las aplicaciones de las telecomunicaciones, las tecnologías de información y comunicación. De esta manera, en una enfoque regional, hay una tipología genérica de interés, en consideración de administración regional, desarrollada por Keegan y Rumble (ver Kovel-Jarboe, 1990)

  • Universidades a distancia, autónomas y centralizadas.
  • Universidades a distancia, autónomas y descentralizadas.
  • Universidades a distancia, esencialmente autónomas, dentro de una estructura federada.
  • Sistemas centralizados autónomos, que usan los recursos de la universidad convencional.
  • Modelo unidepartamental.
  • Modelo multidepartamental.
  • Modelo multiinstitucional.

Con la perspectiva internacional conviene considerar tipologías adicionales, en el contexto de la internacionalización de la educación a distancia. Al respecto Ana María García (2000) y Marco R. Estrada (2004) exponen los siguientes tipos:

  • Educación a distancia (distance education)  El estudiante realiza sus estudios con dedicación parcial o total inscribiéndose directamente en la institución que provee la educación a distancia. En algunos casos debe viajar al país proveedor del programa para asistir, por ejemplo, a grupos de trabajo. Los exámenes son enviados para su corrección a la institución extranjera.
  • Educación a distancia apoyada localmente (locally supported distance education) Es un modo de aprendizaje mixto. Una combinación de clases y estudio utilizando los materiales y el currículum de la institución proveedora. Los alumnos tienen acceso normalmente a un centro de apoyo local, el cual puede pertenecer y estar administrado por la institución proveedora, o bien ser el resultado de diversos acuerdos empresariales conjuntos.
  • Programas gemelos (twinning programs) En este caso los programas que se imparten localmente siguen el mismo currículum y esquema horario que en la institución extranjera. Los estudiantes del país huésped disponen de los mismos materiales de estudio, asisten a seminarios y son sometidos a iguales métodos de evaluación que a quienes que estudian en la institución extranjera. El cuerpo de profesores es usualmente de origen local, pero seleccionado por la institución del país proveedor según su criterio.
  • Programas articulados (articulation programs) En este caso, los alumnos no se inscriben en la institución proveedora sino que realizan un programa en una local que es reconocido como crédito para continuar estudios en una institución extranjera. Los alumnos deben haber avanzado hasta un cierto nivel en su programa antes de articular sus estudios con los que se imparten en el centro extranjero.
  • Sedes locales de instituciones extranjeras (branch campuses) Se trata de la apertura en el país huésped de una sede de la institución proveedora en la cual se ofrecen programas completos. Esto lo puede hacer asociándose a una institución local o mediante el establecimiento de una de propiedad extranjera.
  • Acuerdos de franquicia (franchising) En este caso, la institución proveedora le otorga a la del país huésped el permiso o la licencia para ofrecer su título, esto sujeto al cumplimiento de ciertas condiciones.

Para implantar proyectos de educación a distancia en instituciones de educación superior, deben observarse las diversas experiencias de organización y administración para fundamentar el tipo de organización a iniciar. Deben atenderse tres elementos: estructura tecnológica, estructura educativa y el aspecto social de la equidad.

Bibliografía

Adler Óscar Martín Información no es sinónimo de conocimiento. PDF. http://www.oaplo.com.ar/Articulos/Tecnologia-1001.pdf Consultado el 20 agosto de 2008.

Breivik, Patricia S & DL Jones. “Information Literacy: Liberal Education for the Information Age”. Liberal Education, 1993, vol. 79, 1, pp. 24-29.

Coombs, P. H. (1991). La crisis mundial de la educación. Barcelona: Ediciones Península.

Eicher, Jean Claude (1984). “Algunas reflexiones sobre el análisis económico de los medios de enseñanza modernos”. En UNESCO, La  economía de los nuevos medios de enseñanza. Barcelona: Serbal UNESCO, pp. 3-19.

García de Fanelli, Ana María (2000). “La educación superior trasnacional: tipología y regulación estatal”. http://www.cinterac.com.ar/informes2.asp?l=c&i=224

Estrada, M y J Guillermo (2004) “Internacionalización de la educación superior: nuevos proveedores externos en Centroamérica”. Venezuela: UNESCO-IESALC. www.iesalc.unesco.org.ve 

Herrera, A, L Corona, et al (1994). Las nuevas tecnologías y el futuro de América Latina. Riesgo y oportunidad. México: Siglo XXI Editores.

Kast, FE & J Rosenzweig (1988). Administración en las organizaciones. McGraw-Hill Interamericana.

Kovel-Jarboe, Patricia (1990) “Organization and Administration of Distance Education”. En Michael G.

Moore (Ed.), Contemporary Issues In American Distance Education,
Great Britain: Pergamon Press, pp. 22-29.

Mark, M. (1990) The Differentiation of Institutional Structures and Effectiveness in Distance Education Programs. En Michael G. Moore (Ed.), Contemporary Issues In American Distance Education, Great Britain: Pergamon Press, pp. 11-21.

Miller, G.E. (1990) “Distance education and the curriculum: dredging a new mainstream”. En Michael G.

Moore (Ed.), Contemporary Issues In American Distance Education,
Great Britain: Pergamon Press, pp. 211-220.

Trilnick, D. (1992) “Materiales didácticos en los sistemas de educación a distancia”. Simposio Internacional: Perspectivas de la Educación Abierta y a Distancia para el Siglo XXI.

Vertechi, B. (1993) “Structural analysis of distance education”. En D. Keegan, Theoretical principles of distance education, New York: Routledge, pp. 152-164.

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