|
||||||||||||||||||||||||
BOLETÍN # 3
|
La era digital y el acceso a la información
Elvira Álvarez Mendoza
El éxodo masivo de integrantes de la Galaxia Gutenberg hacia el espacio virtual y la apertura “sin límites” a diversas fuentes de información es hoy la constante. La aldea cósmica se extiende, y alumnos, profesores y público en general utilizan Internet como uno de sus principales acervos de documentos electrónicos. Sin embargo, de acuerdo con expertos, esto también representa un gran problema porque la mayoría de los jóvenes emplea exclusivamente los buscadores para encontrar información, pero sin dedicar más tiempo a evaluar la calidad y pertinencia de la misma. David Nicholas e Ian Rowlands, del Centro de Comportamiento de Información y Evaluación de la Investigación (CIBER, por sus siglas en inglés) hablaron sobre cómo se está utilizando Internet y cómo se empleará esta plataforma para la comunicación en el futuro próximo. En dos conferencias efectuadas en México, Todos Somos la Generación Google: Implicaciones Importantes para la Sociedad de la Información y Amenazas y Retos a la Profesionalización de la Información, los especialistas presentaron mitos y realidades actuales del comportamiento de los usuarios de Internet, para contribuir a que productores y administradores de la información tengan mejores posibilidades de alcanzar al consumidor digital por el cual están en competencia. Los expertos aseguraron que las profesiones de la información (bibliotecólogos, bibliotecarios y editores) han sido sacudidas por la transición digital, lo que ha producido la desintermediación y el acceso fácil a cualquier tipo de información, que en la actualidad es una mercancía para el consumidor en la que se encuentran comprometidos en el mercado diversos productores. De acuerdo con la investigación que, durante ocho años, realizaron sobre el comportamiento de los usuarios de Internet, ahora las búsquedas son horizontales. “Es decir, 60 por ciento de quienes consultan revistas académicas electrónicas se limitan a leer una media de tres páginas y 65 por ciento nunca consulta el mismo artículo”. Afirmaron que si bien es cierto que las nuevas generaciones tienen mayores habilidades tecnológicas eso no significa que sepan buscar información y valorarla. Prueba de ello es la gran confianza que se tiene en Wikipedia, casi nadie cuestiona la información que ahí aparece, incluso aunque no sepan quién es el autor del texto. Este aspecto representa un problema, ya que los jóvenes al realizar una investigación se contentan con realizar 2.1 palabras por búsqueda lo que da como resultado un trabajo paupérrimo. Dijeron que el estudio ya mencionado confirma lo que muchos sospechaban: que la Web tiene un profundo impacto sobre cómo conceptualizamos, buscamos, evaluamos y usamos la información. Lo que Marshall McLuhan llamó La Galaxia Gutenberg –ese universo de exposición lineal, contemplación tranquila, lectura disciplinada y estudio– se colapsa y no se sabe si lo que lo sustituirá será mejor o peor”.
En la actualidad, el volumen de información que puede ser buscada, hojeada e impresa desde una computadora de escritorio es inimaginable. Por primera vez, son tantas las opciones que los usuarios de las bibliotecas rápidamente se han convertido en consumidores de lo que pueden encontrar al instante entre motores comerciales de búsqueda, wikis, bookmarks y servicios electrónicos proporcionados por las bibliotecas para satisfacer las demandas de información. Los bibliotecarios enfrentan grandes retos en el actual mercado digital. Poco a poco, Internet se posiciona como una herramienta que todo el mundo ocupa. Sin embargo, las bibliotecas no se han ocupado por dar respuesta a las demandas de alumnos e investigadores en consonancia con la experiencia que tienen en Internet (incluyendo Google y otras herramientas). Los consumidores de información –de todas las edades– usan vorazmente los medios digitales y no necesariamente en la forma en que lo asumen los bibliotecarios. “Cualquier obstáculo que se ponga al acceso de información, como claves adicionales o pagos por impresión, son demasiado altos para la mayoría de consumidores, por lo que esa información es cada vez más ignorada”. En general es la falta de reconocimiento de este hecho entre los profesionales de la información, lo que explica las dificultades en las que éstos se encuentran. Muchas instituciones, agregaron, están renuentes a integrar programas de capacitación en esta área, porque no están conscientes de las ventajas de los buscadores cuando se emplean adecuadamente. “Es necesario capacitar a los estudiantes en la mejor y más efectiva forma de utilizar estas herramientas”. Por ello, académicos, escuelas así como bibliotecas deben ver a Google y otros buscadores como aliados y no como enemigos, han de aprovechar su estructura y emplearla de acuerdo con sus propias necesidades. “Para sobrevivir en el entorno informativo del mañana, las bibliotecas deben reclamar una posición como terceros de confianza en la cadena de información digital. Es necesario contar con un nuevo sistema de creencias y valores que ayude a los profesionales de la información a sobrevivir, a comprometerse con un ambiente informacional que está en todas partes, en el cual ya no son los jugadores predominantes, ni, tampoco, ciertamente, los abastecedores de información a los que se recurre en primera instancia, pero sí han de recuperar su función de validar la veracidad y calidad de la información, así como de sus fuentes. Las implicaciones estratégicas de un cambio de lo físico a lo virtual son profundas para todos los sectores, especialmente las bibliotecas. Sin embargo, nadie ha hecho ningún análisis sobre cómo serán los usuarios de las bibliotecas responden a los cambios que se producen a su alrededor, y mucho menos sobre cómo los usuarios del futuro. Si no se tratan estas cuestiones ahora, los bibliotecarios serán cada vez más actores marginales en el mercado digital. Las posibles estrategias que podrían adoptarse incluyen mejores y más fáciles vías de acceso a la información. Mesografía |
|||||||||||||||||||||||
|
La responsabilidad de los artículos publicados recae, de manera exclusiva, en sus autores
® D.R. 2000-2007 Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia, |
||||||||||||||||||||||||