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Con el poder de mis manos

Con el poder de mis manos

  • Con los juegos virtuales cualquiera puede ser deportista, piloto de pruebas o experto en diversas actividades… ¿cuáles son los límites?

Hilda G. Bustamante Rojas
Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia

Armando Íñiguez Martínez / Ilustración

EEntre las muchas distracciones que ahora se promueven, están aquellas que se  basan en programas de cómputo, con un gran atractivo para los jóvenes, quienes con equipos sofisticados juegan a ser buenos cantantes, y tocar instrumentos con gran destreza. (http://www.xbox.com/es-MX/games/r/rockband/). Con los juegos de futbol virtuales, con las carreras de coches y con el salto de obstáculos, entre otros, cualquiera puede ser deportista, piloto de pruebas o experto en diversas actividades.

Cabe preguntar, qué implica como estructura emocional este mundo de cómputo. Por supuesto que la respuesta inmediata es: cambios. Los movimientos de globalización se sustentan en buena medida en los avances tecnológicos en el ámbito de las comunicaciones, también remodelan diversos aspectos de la vida social y cultural.

Uno de los primeros cambios que se observan en la globalización es la modificación de los límites. Entendidos éstos como elementos que permiten dar estructura a la personalidad del ser humano. Son los padres quienes inicialmente enseñan a los hijos las bases de lo que se puede hacer y lo que no. Más tarde somos nosotros mismos quienes asumimos nuestros límites al identificar nuestras habilidades, carencias y valores.

Al emerger las tecnologías de información y comunicación, estos límites se trastocan, pues a lo que antes sólo se desarrollaba predominantemente por influencia familiar, se suman los medios de comunicación que ofrecen otros patrones de conducta. Concretamente las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) expanden esos límites afectando a poblaciones infantiles, lo que ocasiona que cada vez más los padres pierdan influencia.

Si revisamos dichos límites en términos de medios de comunicación, empezando por la escritura, encontramos que para adquirirla tuvimos que ser entrenados y que no quedó estática sólo en los primeros años, sino que llega hasta niveles de profesionalización, en la conservación de las bases de la escritura, evolucionamos hasta llegar a niveles de producción y de interpretación de significados.

Escribir en términos emocionales implica desarrollar una disciplina, un orden y una forma de decodificación. Es una forma de encadenar signos de izquierda a derecha y de arriba hacia abajo con la posibilidad de revisar nuestros propios pensamientos y sentimientos. Así somos, los que tenemos 40 y más años, analíticos, jerárquicos, amantes del orden de las cosas, a lo mejor caemos en situaciones caóticas, pero tenemos la referencia del “orden y progreso”.

Todo esto se ha transformado y como ya se sabe surgen otros medios de comunicación. Toda tecnología implica riesgos, cambios –horizontales y verticales que  parafraseando al célebre psicólogo suizo Jean Piaget, son modificaciones estructurales con impacto distinto según el lugar y el tiempo en que nos encontremos–. En este caso implica  permanecer “inmóvil” mientras la mente se traslada. Es una nueva manera de extender nuestros sentidos hacia el mundo y penetrar otros distantes, un nuevo tipo de territorialización, y otro tipo de actividad paralelo a la escolarización lugar común donde se adquieren las bases de la escritura. Hoy día, los niños están bombardeados por las TIC, desde pequeños, preguntan qué tecla deben oprimir para jugar, desarrollando gran destreza en la comprensión de la lógica de estos sistemas.

Actualmente, si bien hablamos de bytes y computadoras, ya no se trata sólo de un asunto de trabajar con ellas y  convertirlas en una prótesis del cuerpo. Ahora se trata de darle nuevas posibilidades al sistema nervioso, adentrándonos en el ciberespacio. La paradoja es: las tecnologías hacen que se reduzca el tiempo y el espacio entre las operaciones, mientras que nuestra realidad psicológica se expande continuamente. Ya McLuhan había previsto que los cambios impulsados por la era audiovisual tendría un impacto en las emociones, generando una mayor apertura y flexibilidad.

Como dice Giovanni Sartori: Estamos en el mismo sitio pero a la vez no. Nos sentimos rodeados de otras personas, podemos sentir su presencia, pero en realidad estamos solos frente a nuestra pantalla, sumidos en el silencio que interpela  nuestra experiencia modernista de “musicalización de la vida cotidiana y que nos confronta con los límites y alcances de lo real y lo virtual”.

Otro ángulo de los límites, está representado por la globalización. Para la mayoría hablar de ella es hacerlo en términos económicos, políticos y/o tecnológicos. Pero globalización según Derrick de Kerckhove (1999) también es la comunicación que favorece las relaciones a la inversa de lo habitual en la vida real, es decir de adentro hacia fuera. Ahora con la computadora tengo “el poder desde mi casa, escuela, oficina, biblioteca o espacio abierto de jugar con mi propio yo proyectándolo al mundo. Mi espacio ya no es la recámara donde me encuentro, mi espacio es el mundo de gente que puede verme y dialogar comigo, es una cultura que simboliza aspectos de ese ‘yo’ que no permite que las emociones sean enclaustradas y dirigidas sólo al consumo, como sucedió con la radio y con la televisión”.

Descubrimos que hay tanto sitio en el espacio interior como en el exterior. Se han explorado mundos tan pequeños como lo manifiesta la nanotecnología o las ciencias genómicas; pero también se abre un mundo tan grande como el universo para mi propia persona. Los yuppies se han marchado, pero los “emos” (http://events.mx.msn.com/emos) y los ciberpunnks están aquí. (http://sombra.lamatriz.org/quienes-somos-y-que-queremos-en-ciberpunk )

La cibercultura implica “ver a través”. Vemos a través de la materia, del espacio y del tiempo con nuestras técnicas de recuperación de la información. Cuando la tecnología nos da acceso mental y físico a algún lugar de la Tierra, en lo profundo del espacio, más allá de los límites previos nuestras mentes la siguen. De ahí que nuestra psicología debe evolucionar con esa tecnología. Cuando pensamos globalmente, enviamos y recibimos información desde nuestros lugares, nosotros contenemos a la Tierra en nuestras mentes y redes. La información que solicitamos para esa estructura interna es parte de un pensamiento y una actividad mundial. La globalización es una de las condiciones psicológicas de la cibercultura, en tanto que marco de referencia y forma de expansión de la mente.

La red es revolucionaria, pero no utópica. Es una herramienta de comunicación extraordinaria que ofrece una gran variedad de nuevas oportunidades a las personas, las comunidades, las empresas y los gobiernos. Sin embargo, a medida que el ciberespacio se vuelve más habitado, cada vez se parece más a la sociedad en general, en toda su complejidad. Por cada aspecto edificador y benéfico de la vida en línea, habrá también personas y actividades que sean maliciosas, perversas y mal intencionadas. Estamos también sometidos a engaños, mentiras, chantajes y extorsiones. (http://www.cibereconomia.freeservers.com/ciberespacio/tecnorrealismo.html).

Así, el panorama mundial en términos de uso de TIC, está compartido por una generación inmigrante conformada por el grupo de los 40 y más, así como por los nativos (generación net ). http://sincronia.cucsh.udg.mx/joon.htm. Esta última integrada por el grupo de jóvenes que creció con Internet y que desarrollan un conjunto de habilidades y forma de percibir el mundo, diferentes a lo que anteriormente prevaleció y que se expresa con sentimientos de poder, ya que tienen la capacidad de romper barreras de tiempo y espacio, además de efectivamente, penetrar en las redes secretas de la información. Parafraseando nuevamente a Derrick de Kerckhove, tienen el poder en la punta de los dedos.

Además de los cambios sociales, económicos, políticos que ha aportado Internet, tenemos una transformación cultural, educativa y psicológica, que implica cambios estructurales a nivel emocional que hasta el momento han sido poco considerados.

Entre los cambios está el de los límites, expresado en términos de la identificación, reconocimiento, diferenciación y desarrollo de nuevas habilidades y valores, posibles sólo en términos del uso de las redes de cómputo.

Otro aspecto relacionado con estos límites es el avance de los medios de comunicación, siendo cada uno de ellos posibilidad para una transformación.

Finalmente, debe señalarse que la relación de los límites con el de la globalización implica una interacción hacia el exterior e interior del propio ser humano, que puede ser sentido y expresado como una forma de poder que permite afectar y ser afectado. La generación net tiene el poder en sus manos.

Fuentes consultadas:

De Kerckhove, Derrick (1999). La piel de la cultura. Barcelona. Editorial Gedisa.

Díaz, Paloma; Nadia Catenazzi;. Ignacio Aedo (1997). De la multimedia a la hipermedia. Madrid. AlfaOmega.

Mc Luhan, Marshall (1975). La comprensión de los medios como extensiones del hombre. México, Diana.

Mc Luhan, Marshall (1991). La aldea global. Barcelona, Gedisa.

xbox.com/es-MX/games/r/rockband

sombra.lamatriz.org/quienes-somos-y-que...

cibereconomia.freeservers.com/ciberespacio...

sincronia.cucsh.udg.mx/joon.htm

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