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BOLETÍN # 7
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Con el poder de mis manosGuadalupe Lugo García AAunque nos acompaña en la vida diaria, la ignoramos. Incluso, si alguien llega a pronunciar su nombre, no faltará quien haga una exclamación de aburrimiento o pida cambiar de tema. Se nos olvida que desde niños, cuando nos preguntábamos ¿qué es esto? o ¿para qué sirve?, practicábamos ya algunos de sus principios. En ocasiones pensamos que sólo los físicos o matemáticos pueden hablar de ella, pero no es así. La ciencia está en los objetos de uso común: relojes, celulares, reproductores de música, computadoras, en los juguetes de los niños, etcétera. Sin embargo, como en alguna ocasión señalara Carl Sagan, “vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas…” El Principito, el famoso personaje de Antoine Saint Exupéry, insiste en que sus preguntas obtengan respuesta y, para conseguirlo, las repite una y otra vez. Su curiosidad, como la de los niños comunes, es ilimitada. Estos pequeños científicos crecen y se convierten en personas adultas que aceptan sin cuestionarse una sociedad cuyo modo de funcionamiento basado en gran parte en conocimientos científicos y tecnológicos ignoran. Ante tal panorama, desde hace tiempo los científicos realizan innumerables esfuerzos por acercar su trabajo al público en general, entre ellos la divulgación. Esta labor no es nueva, empezó desde hace muchos años impulsada por los propios investigadores, a quienes posteriormente se fueron sumando otros profesionales interesados en desterrar la idea de que la cultura no incluye a la ciencia, solamente a la literatura o a la filosofía. Lo que buscan los profesionales de la divulgación es poner al alcance del público parte de la cultura con la que normalmente no se está familiarizado. En este sentido, Internet, un medio de comunicación mundial y de referencia indispensable como fuente de información es, al fin y al cabo, una extensa, valiosa y viva base de datos. Extensa porque alcanza cualquier lugar del mundo que posea una computadora conectada a ella. Valiosa por lo que significa “saber y comunicar” en la Era de la Información, y viva porque crece diariamente, se actualiza y regenera. Por lo tanto, Internet –por sus peculiares características– puede servir de herramienta informativa y de puente entre la ciencia y la sociedad. Internet, dice Antonio Barbadilla, es la mejor metáfora de la Biblioteca de Babel que Borges imaginó y se presenta como la gran promesa de una sociedad ilustrada basada en el conocimiento que obtendrá su saber y su renovación permanente en la red. Y es que este medio de comunicación ha creado un nuevo escenario en el mundo de la divulgación, el cual permite la edición y difusión de documentos con gran facilidad, la transferencia de resultados de investigación en forma más rápida y eficaz, así como el acceso a las fuentes científicas originales. Además, generó una nueva forma de comunicación, ya que pueden realizarse hipervínculos (enlaces a recursos web, bases de datos, artículos relacionados, etcétera), hay interactividad y se emplean multimedios; sobre todo es una nueva herramienta al alcance de todos por medio de blogs, grupos (redes sociales) y wikis. Tal es la importancia de la red que muchas revistas científicas y de divulgación permiten el acceso a parte o a toda su publicación en forma instantánea o gratuita, como Science, Discovery o National Geographic, incluso la NASA ofrece información en forma global y sin fronteras físicas. Blogs y ciencia Sin duda, hoy los blogs son una de las herramientas de Internet que más éxito tienen entre los cibernautas, estos sitios se han vuelto populares por la facilidad con que se crean y administran permitiendo que los interesados publiquen información no oficial, no controlada y sin depender de empresas ni de periodistas, información que por lo regular no interesa a las compañías periodísticas pero sí a los usuarios. Además de estar bien situados en la red, alrededor de un weblog se forma una comunidad de lectores. En el caso de la ciencia, en los blogs puede hallarse información interesante que no se ha hecho pública todavía; además son una ventana al mundo científico profesional. De acuerdo con Rolando Ísita y Gabriela Velásquez, encargados del blog Maraña Cósmica del periódico El Universal, la proliferación de los blogs desencadenó otro fenómeno: la formación de comunidades. “Los blogs o bitácoras se convirtieron en puntos de reunión para cibernautas, modos de comunicación instantáneos, plataformas para la discusión de ideas, compartir aficiones o simples espacios para el voyeurismo”. A diferencia de los blogs independientes, los del Universal pasan por un filtro editorial previo a su publicación, ya que la línea editorial del diario prohíbe el uso de palabras altisonantes. ¿Cómo empezó el blog de ciencia? Esta es una sección con un buen número de visitas en la versión electrónica (en la impresa no existe una sección específica sobre el tema). En el último semestre de 2006 hubo un promedio de 215 mil 779 páginas vistas al mes. Esto llevó al surgimiento de Maraña cósmica, que aparece los martes y los jueves en el sitio web del diario. Forma parte de un proyecto más grandes y ambicioso: el desarrollo, organización y operación de una Oficina de Información Pública en el Instituto de Astronomía, de la UNAM. Este proyecto, que se presentó en el Congreso Nacional de Divulgación de la Ciencia y la Técnica de 2006, consiste en “posicionar” mediáticamente la imagen del instituto, dar a conocer a la opinión pública sus proyectos y avances en la investigación teórica, observacional y desarrollos tecnológicos. Los blogs de Internet, explican Rolando Ísita y Gabriela Velásquez, son una innovación en los medios de comunicación y representan espacios para estilos, libertades, temáticas y participación social sin precedentes. “Este en particular le hemos visto la ventaja de la cobertura de una institución periodística seria, con prestigio, conocida y confiable”. No tiene las limitaciones de los artículos y análisis de fondo, no sólo se busca sino se requiere un estilo desenfadado. Su objetivo no es la enseñanza, ni tampoco necesariamente la información periodística tradicional. Se intenta compartir una visión de la ciencia viéndola desde “dentro”, desde la perspectiva de la comunidad científica como es y no como se la supone y se la “construye” epistemológicamente, además buscando en los lectores la complicidad. En este blog se busca tratar a la ciencia desde todos los ángulos posibles y disponibles, como si de una fuente de información tradicional se tratara, con sus “trascendidos”, críticas, cotilleos, sorpresas y, también, como cuentos. Rolando Ísita y Gabriela Velásquez señalan también que ha sido notoria la potencial necesidad de expresarse cuando menos a los lectores de información periodística, no importa de qué, pero expresarse. Han habido momentos en que no sólo en este blog sino en los vecinos los participantes exponen sus filias, sus fobias y sus frustraciones ajenas al tema que se está abordando en el weblog. Hemos tomado en consideración algunos testimonios, como algunos que dicen: “si así me hubieran enseñado la física me hubiera gustado estudiarla”; otra que ha dicho “me dediqué a ser cabeza de familia sin poder continuar mis estudios, hoy mis hijos son profesionistas y soy la tonta de la casa. Desde que leo este blog, he vuelto a tener tema de conversación con mis hijos y a veces acaparo”. El auge de los blogs es tal que se les considera un hecho sin precedentes. Las grandes empresas de Internet ofrecen tecnologías para la edición de este tipo de sitios en la red de redes, “se estima que el número total de blogs se duplicada cada cinco meses. Ante tal panorama, son numerosos los medios de comunicación que se han sumado al uso de la tenología y han añadido weblogs a su versión digital, y otros tienden a ello”. En definitiva, los blogs, además de convertirse en un complemento para la difusión global del trabajo científico, se perfilan como una valiosa herramienta que proporciona Internet para que el ciudadano común pueda acceder al trabajo que éstos generan y con ello contribuir a que la ciencia realmente forme parte de nuestra cultura. Alex Fernández. “Periodismo Científico On-line: Internet y las Nuevas Oportunidades para la Ciencia y Tecnología”. Razón y palabra, febrero-marzo 2005.
Referencias Alex Fernández. “Periodismo Científico On-line: Internet y las Nuevas Oportunidades para la Ciencia y Tecnología”. Razón y palabra, febrero-marzo 2005. http://razonypalabra.org.mx/anteriores/... |
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