Conceptos bourdianos, una propuesta para analizar la educación a distancia
Guadalupe Urióstegui
Servicio Social
CCapital cultural y habitus, dos conceptos básicos del filósofo francés Pierre Bourdieu, fueron retomados como principios teóricos para el análisis de los procesos de formación en educación a distancia en la conferencia de Rosalba Sánchez Dromundo, del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación de la UNAM (IISUE), ya que los considera elementos clave para lograr una adecuada integración académica y social a los procesos de formación virtuales.
En su participación, en el Seminario de Sistemas Abiertos y Educación a Distancia de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED), Rosalba Sánchez explicó que la educación virtual ofrece beneficios como la ampliación de la matrícula y el uso formativo de las nuevas tecnologías, pero comparte también la necesidad de conocer su estructura, así como las distintas relaciones y prácticas educativas que genera para mejorar sus procesos.
Con su propuesta de análisis (aplicada a la Maestría en Comunicación y Tecnología Educativa del Centro de Estudios en Comunicación y Tecnologías Educativas) busca conocer cuáles son los factores que contribuyen para que algunos sujetos tengan una mayor o menor integración académica y social. En su investigación, Rosalba Sánchez –por medio de los conceptos bourdianos– analiza tres elementos: los agentes, donde incluye a tutores, alumnos y coordinadores académicos; los procesos de formación, que se refieren a la incorporación, socialización, tutoría y evaluación de los alumnos, asociado a la manera en que los tutores evalúan y propician la inserción, y las prácticas institucionales y el contexto, para referirse a los recursos y herramientas con los que cuenta cualquier programa.
En cuanto a los agentes, la investigadora señaló que podrían definirse las características de los sujetos que participan en el proceso de formación para tratar de explicar cuáles son las cualidades que hacen factible la integración de forma acertada a las prácticas educativas en línea.
Para ello pueden usarse como guía el capital cultural y el habitus. El primero se refiere al conjunto de conocimientos y saberes que posee un sujeto y puede encontrarse en tres estados: capital incorporado, que se refiere al bagaje cultural obtenido en la familia, en la interacción con otros sujetos y en la escuela; el objetivo, tiene que ver con el acceso a libros o revistas, y el institucionalizado o títulos escolares que reconocen el capital cultural incorporado en las diferentes instituciones educativas.
Rosalba Sánchez dijo que para desarrollarse adecuadamente, “el alumno requiere del suficiente volumen del capital cultural incorporado, una inclinación al consumo cultural objetivado que lo provea de un mayor volumen de conocimientos y del adecuado capital cultural institucionalizado. En el caso del tutor también se necesita del suficiente volumen de capital cultural incorporado que le permita guiar al estudiante en el programa, la propensión al consumo de capital objetivado como una forma de aumentar sus conocimientos y mantenerse actualizado, y el capital cultural institucionalizado que lo acredite como alguien con la suficiente autoridad académica para proporcionar guía y apoyo”
Aseguró que no basta con tener los conocimientos necesarios para incorporarse a un programa de educación a distancia, también se requiere saber qué hacer con la información, cómo orientar, ayudar, coordinar y motivar el proceso, y para ello se recurre al concepto de habitus que explica estas habilidades que, en el caso de la educación a distancia, se refieren al uso de las tecnologías de la información combinado con el manejo de la computadora entre otros dispositivos tecnológicos.
Habitus, puntualizó la ponente, es un complejo concepto tratado en la obra de Bourdieu, por lo que utiliza específicamente el llamado habitus académico o la habilidad que “permite al sujeto incorporarse a un programa de formación, saber cómo manejarse en una plataforma, cómo participar en un foro virtual. En el caso de los tutores, cómo guiar a los alumnos, cómo darles herramientas de acuerdo con los diferentes perfiles” y así ofrecerles el suficiente apoyo para incorporarse al proceso enseñanza aprendizaje.
Así, señaló, los conceptos bourdianos ofrecen un apoyo importante para el análisis de las prácticas y procesos de formación virtuales pues aportan elementos analíticos para comprender algunos de los factores que inciden en una mayor o menor integración de los sujetos a los cursos de formación virtuales (en particular de esta maestría).
En este sentido, los conceptos de habitus y capital cultural permiten ubicar algunas de las cualidades de los alumnos y los tutores, además de la forma en la que afectan los procesos de incorporación académica al programa, al modelo de formación a la institución y la sede. Estos elementos nos orientan sobre las diferentes formas de integración y socialización en las actividades colectivas y las variaciones en los procesos de apropiación de capitales y habitus.
De ahí que se hagan evidentes varios problemas que pueden afectar la formación de los alumnos y el papel medular que tiene el tutor para confrontar estas situaciones y establecer una adecuada relación de formación que le permita transmitir saberes teóricos, prácticos, éticos y afectivos por medio de correos, interacción en foros y evaluaciones. Elementos que permiten hacer explícitos algunos mecanismos de eliminación inconscientes que impiden la adecuada formación de los estudiantes y algunas políticas institucionales que pueden afectar los procesos.
Para concluir afirmó que en la medida en la que se sea consciente de éstos y otros procesos que afectan la educación a distancia podrán estructurarse medidas para reducir riesgos y mejorar las prácticas de formación. De ahí la invitación a profundizar en el análisis de las prácticas y procesos de formación virtuales como una forma de conocernos más y mejor.