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BOLETÍN # 14


INTERCREANDO SISTEMAS DE INFORMACIÓN EN LA UNIVERSIDAD
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Las TIC ¿una nueva cultura para el aprendizaje?


ANÁLISIS
Las TIC ¿una nueva cultura para el aprendizaje?

Las TIC ¿una nueva cultura para el aprendizaje?

Teresa Guerrero Flores
Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia
teresa_guerrero@cuaed.unam.mx

EEl desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ha puesto en la mesa el debate en torno a las bondades o los efectos negativos y los peligros de estos medios. Hay quienes las consideran como indispensables en todo el quehacer de su vida cotidiana, hasta aquellos que afirman, por dar un ejemplo, que el empleo  de la computadora, en número cada vez más creciente, implicará entre otros, su aportación en desastres ecológicos como el calentamiento global.

Este debate, sin embargo, no es exclusivo de nuestro tiempo. La historia de la humanidad se ha caracterizado por los avances tecnológicos, siendo el desarrollo de la ciencia un proceso social, se han sucedido junto con los nuevos conocimientos, los desarrollos tecnológicos han cambiado la vida de los seres humanos “el fuego, el lenguaje, la rueda, la astronomía, la electricidad y por supuesto la imprenta, han provocado en cada uno de sus momentos históricos un movimiento de opinión que enarbolaba sus posibilidades y otro que predecía sus fatales consecuencias o su devastadora influencia en las mentes humanas” (Castañeda y  Paredes, 2004).

Lo que caracteriza a nuestro tiempo, es lo que se ha dado en llamar “brecha tecnológica”,  que no es más que una nueva forma de exclusión social, económica y cultural. Citando a  Koïchiro Matsuura: “Más de 80 por ciento de la población  mundial nunca ha escuchado un tono de marcado telefónico, mucho menos ha navegado en Internet. La brecha digital entre los que tienen y no tienen acceso a las tecnologías de la información continúa aumentando. De acuerdo con el reporte del Desarrollo Humano de 2001, los países industrializados, equivalente a 15 por ciento de la población mundial, constituyen 88 por ciento de todos los usuarios de Internet del planeta. Menos de uno por ciento de la población de Asia del sur tiene acceso a la red, sin embargo ellos conforman un quinto de la población mundial. La situación es incluso peor en África, allí hay sólo un millón de cibernautas en todo el continente, mientras en Inglaterra hay 10,5 millones”. (Cobo, 2006).

Para América Latina y el Caribe, la UNESCO proporciona datos que no son alentadores en lo que respecta al empleo de las TIC. A pesar de los esfuerzos para implementar programas que reduzcan esta brecha los resultados son mínimos. Por lo que se plantea como prioritario el acceso universal en el ciberespacio, el poner al alcance de todos, la Sociedad del Conocimiento Global, entendiendo el conocimiento no como un producto, y si con propiedades específicas, que pueden tener fuertes efectos no lineales, pero profundos impactos sociales y políticos.

De acuerdo con datos de la Asociación Mexicana de Internet (AMIPCI), en 2008, en México se registraron 27.6 millones de internautas; 11.3 millones computadoras con acceso a Internet, lo que significó un crecimiento de 29 por ciento con respecto a 2007.

En estas últimas décadas, los cambios en los paradigmas se han dado fundamentalmente en el campo tecnológico y en lo que respecta a la tecnología de la información, es Internet una de las que dominan.

Pero estos cambios, no se producen en el sentido de crear un proyecto colectivo y de ordenar la sociedad para que sea más equilibrada y más justa, las innovaciones seguirán acentuando las desigualdades, la fragmentación social, lo que impide este proyecto colectivo, amplio y duradero.

El debate sigue…

La educación debe entonces permitir tomar conciencia de estos desafíos y no ocultarlos apuntaba Augusto Pérez Lindo, en 1989, debe preparar a los individuos para generar opciones coherentes y eficaces.

A partir de los años 70, se propició el desarrollo en diferentes latitudes, de modalidades educativas abiertas y a distancia. Estas modalidades tomaron fuerza en diferentes instituciones de educación superior (IES). En un primer momento, se dejó ver la rivalidad en los argumentos, se planteó que las modalidades abiertas, eran propuestas de “segunda”, ya que al ser una opción para todos aquellos que no podían acceder a la educación superior, ésta era una segunda oportunidad para continuar sus estudios, pareciera asumirse que la apropiación de conocimientos sólo es posible en la escuela y bajo la tutela del maestro, soslayándose así la posibilidad de que el alumno accede al aprendizaje de manera autónoma, independiente, a partir de sus propias estrategias y capacidades, sin excluir del todo la presencia e intervención del profesor, pero sin la dependencia extrema de él.

Más adelante, el desarrollo de los recursos tecnológicos permitió combinar aprendizaje con el trabajo, mediante propuestas pedagógicas, que propiciaban suplir e incluso superar la educación presencial, mediante la utilización de los medios de comunicación audiovisual e informáticos.

Con el desarrollo de las TIC se abren las posibilidades de lograr grandes coberturas a través de la distribución de servicios educativos a distancia se ha dado un empleo indiscriminado y acrítico de los medios, lo que ha ocasionado la centralización y la descontextualización, ofreciendo programas que van en contra de la identidad y condiciones particulares de los destinatarios; en este proceso globalizador de la enseñanza esta tendencia hace planteamientos también acríticos de los modelos presenciales argumentando que son “tradicionales” “memorísticos” “enciclopédicos”. La tecnofilia en su máxima expresión, la adoración excesiva de los medios, en especial de los electrónicos, como tentación difícil de vencer.

En este contexto, correspondió y sigue siendo vigente que las IES, las universidades, estén a la vanguardia de las innovaciones, y prepararen a los jóvenes para los cambios, ofreciendo una formación científica y cultural de base, sin perder de vista que tienen que vincular al estudiante con los problemas de la sociedad.

Pero, ¿cuáles universidades?

Seguimos manteniendo que una concepción de calidad asociada al principio de igualdad de oportunidades en el acceso, en el proceso y en los resultados, corresponde a las universidades públicas, las que deben mantenerse como agentes decisivos en la creación de una capacidad colectiva para innovar y para modificar los obstáculos a nuestro desarrollo. Ya que estas tienen como fin último el desarrollo del sujeto, pretendiendo su formación en libertad y democracia, (Yuren, 2000):

  • Formándolo a través de propuestas didáctico-curriculares para que el sujeto construya su personalidad y su proyecto de vida como sujeto libre y responsable, respetando las libertades de los otros y oponiéndose a toda forma de dominación.
  • Formándolo en el deseo de descubrir, interpretar, explicar y criticar (fomentando en el sujeto el asombro y la curiosidad que permitan elevar su nivel de conciencia y autoconciencia).
  • Formándolo para que desarrolle competencias que le permitan interactuar con otros sujetos y a través de la comunicación y cooperación, resolver problemas y satisfacer necesidades colectivas desarrollando lazos afectivos.
  • Propiciar la participación creativa del sujeto, en la producción, reconstrucción y transformación de la cultura.
  • Contribuir para que el sujeto construya su propia identidad y la de la comunidad, reconociendo a los otros en la diversidad.

¿Y los principales actores?

Alumnos y profesores

El profesor que utiliza las TIC “debería ocuparse menos de la pregunta de lo que los medios hacen con los destinatarios y más de lo que el destinatario hace o debe hacer con los medios. La tecnología  por sí misma, no debe considerarse como una ‘actividad educativa’, pues sólo es, un instrumento para alcanzar un fin, que es el aprendizaje de contenidos, valores y actitudes, en general de diversas competencias”(Santos, 2007, citando a Christian Doelker).

 

El quehacer pedagógico en el proceso de enseñanza-aprendizaje (E-A) es el conjunto de interacciones que realizan profesor y estudiante, en el marco de una institución educativa con la finalidad de facilitar la adquisición de determinadas competencias, motivaciones, aptitudes y cualidades que el estudiante requiere para avanzar en su proceso formativo.

El proceso de E-A es dialéctico, quien aprende enseña a enseñar y quien enseña aprende a aprender. Es un proceso social, formativo, de desarrollo, de construcción del conocimiento, que permite al sujeto el logro de un nivel de creciente autonomía y autodeterminación, con las siguientes premisas:

Las interacciones que constituyen el proceso de E-A obedecen a la racionalidad comunicativa y es el estudiante el que se forma a sí mismo, ya que posee una historia propia y experiencias previas. El profesor, por su parte, lo acompaña en su proceso y favorece las condiciones para que recupere su experiencia y logre las adquisiciones esperadas.

El quehacer en el proceso de enseñanza-aprendizaje (E-A) mediado por las TIC

Las cualidades que deben caracterizar a esta modalidad son la flexibilidad, pertinencia y oportunidad propiciando una propuesta equitativa, con amplia cobertura para superar rezagos; sin embargo, lo que se da es el desarrollo de estándares  internacionales que hacen visibles las limitaciones tecnológicas que imposibilitan prácticas educativas innovadoras.

A pesar de los esfuerzos, no se ha hecho posible una transformación hacia un modelo de transferencia alternativo que propicie el desarrollo de una responsabilidad compartida por sus actores.

Las características de las plataformas educativas, determinadas por equipos de diseñadores especializados, no permiten que se den relaciones horizontales entre todos los actores del sistema.

Se da una subordinación de lo académico a lo administrativo y económico; con el propósito de lograr un máximo de eficiencia y eficacia, se desarrollan estructuras jerárquicas, gestión rigurosa, procesos de control de producción y distribución, una planificación sistemática y un permanente análisis de los resultados.

Apuntes para una nueva cultura del aprendizaje con las TIC

El empleo de las TIC, en el campo educativo, debe tener como eje de su quehacer la formación del sujeto como agente, actor y autor, y no poner en los medios el contenido. Por lo que los criterios administrativos así como los económicos, tienen que subordinarse a la racionalidad que exige el proceso educativo; es decir, a la comunicativa.

El crecimiento exponencial de la información, apoyado en herramientas tecnológicas debe permitir la exploración de nuevos caminos para organizarla y tratarla para que permita acceder a ella al discernir e identificar lo que es relevante y pertinente para analizarla, estructurarla y sintetizarla.

Las TIC, sin innovación en los modelos pedagógicos, no producen mejoras en el aprendizaje. No sólo se trata de hacer llegar a alguien lejano determinada información, sino lograr que ese sujeto tenga experiencias formativas en su propio contexto de vida.

Las situaciones educativas para todos los actores del proceso enseñanza-aprendizaje son un reto permanente para la imaginación y la creatividad. Los profesores deben dedicar tiempo para desarrollar sus programas educativos, tomando en cuenta los saberes y hábitos pedagógicos sin perder de vista las expectativas de los estudiantes, sus contextos específicos, su trayectoria y proyectos.

Siguiendo a Ruiz-Velasco (2000), debemos enfocarnos en el sentido de que para aprender, el desafío es generar un espacio informático como ambiente de aprendizaje, más rico y complejo que favorezca operaciones mentales complejas, un alto nivel de reflexión, habilidades sociales de autogestión y autoconocimiento.

De lo anterior se desprende que es un error pensar la innovación tecnológica desvinculada de la didáctica. El empleo de las TIC en educación implica una coherente mezcla de recursos tecnológicos e innovaciones educativas, subordinando siempre las primeras a las segundas.

El empleo de las TIC es de gran ayuda en la tarea de construir situaciones formativas innovadoras, ya que facilita la transmisión de mensajes didácticos por diversas vías y hace posible la interacción en ciertas situaciones.

Lo que podemos aportar es en el sentido de que los modelos mixtos representan una posibilidad para la transformación paulatina y el enriquecimiento cultural del proceso de E-A que se da en las universidades, porque le brinda medios para la atención principal de este proceso, que genere una verdadera racionalidad comunicativa que permita desplazar efectivamente la atención principal de la “enseñanza tradicional” al “aprendizaje” de los alumnos. Creando condiciones para alcanzar un punto medio entre cursos presenciales con procesos continuos, y asíncronos. Lo que posibilita establecer una relación más estrecha entre lo cognitivo, lo afectivo y lo volitivo en el proceso de E-A.

 

Bibliografía

Brunner, José Joaquín, et al. (2006Tertiary Review. Mexico Country Note. OECD. Disponible en. http://www.oecd.org/dataoecd/22/49/37746196.pdf.

Castañeda, Quintero Linda y Ma. Paz Prendes Espinosa (2004) “e-lerning: Tecnologías, exclusión y tendencias en un entorno integral de formación”. II Congreso ONLINE OCS/ www.cibersociedad.net.

Cobo, Romaní Juan Cristóbal (2006) “Educación a Distancia ¿Abriendo el aprendizaje hacia nuevos paradigmas?”. III Congreso ONLINE OCS/www.cibersociedad.net.

Mena, Marta (1987) “Aportes de Nuevas Estrategias de Educación a Distancia”, en Seminario “Las Nuevas Tecnologías Frente a las Nuevas Estrategias en Educación”, Buenos Aires , Argentina.

Mena, Marta (1993) “La coexistencia institucional de las modalidades presencial y a distancia: ¿competencia o cooperación? En Temas y Propuestas, Buenos Aires, Argentina UBA: Facultad de Ciencias Económicas, año 3, número 4, marzo 1994. pp. 18-23.

Moreno, Castañeda Manuel (1997) “El desarrollo de ambientes de aprendizaje a distancia”. Memorias del VI Encuentro Internacional de Educación a Distancia: Ambientes de aprendizaje en la educación a distancia, Universidad e Guadalajara, México.

Pérez, Lindo Augusto (1989) “La Batalla de la Inteligencia. Ciencia, Universidad y Crecimiento” Cántaro Editores, Argentina, 142pp.

Ruiz-Velasco, Sánchez Enrique (2000) “El aprendizaje colaborativo en entornos virtuales: comunidades que aprenden en comunidad”. Centro de Estudios sobre la universidad, Universidad Nacional Autónoma de México.

Ruiz-Velasco, Sánchez Enrique (2000) “E-learning educación del presente. Potencialidades de e-learning como espacio natural para el aprendizaje”. Centro de estudios sobre la Universidad. Universidad Nacional Autónoma de México.

Santos, León Enrique (2007). “Cultura al instante ¿la nueva educación? Un acercamiento pedagógico al discurso cinematográfico”. Tesis, Universidad Nacional Autónoma de México.

Yuren, Camarena Ma. Teresa (2000) “Formación y Puesta a Distancia. Su dimensión ética” Paidós, México, 116pp.

 

 

 

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