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BOLETÍN # 20
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Intercreando sistemas de información en la universidadBruno Sánchez Quiroga La mejor forma de probar cualquier cosa es usándola, el libro electrónico no es la excepción, en medio de festejos por el Día del Libro (23 de abril) es importante conocer las diversas posturas que académicos universitarios tienen sobre el uso de éstos.
“El libro es la invención intelectual más importante de la humanidad, contiene todo tipo de lenguajes, matemático, esperanto, chino o mandarín, y es la mejor forma de comunicarnos”, aseguró Ricardo Berlanga del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS), y usuario asiduo de libros electrónicos. Además señaló que el libro electrónico es sólo un tránsito tecnológico, los medios son desechables, lo importante es la transmisión y apropiación del conocimiento, lo que se ha logrado en la educación tradicional porque implica el uso tangible de los libros. En el caso de los libros en versión electrónica la posibilidad es otra, como la disponibilidad y la inmediatez. Por su parte, Felipe Meneses, del Instituto de Matemáticas, destacó que existen estadísticas que indican que los alumnos usan poco los medios electrónicos en su aprendizaje: “Quizá haya instituciones como la UNAM donde se usen más, pero la mayoría recurre a los medios impresos, cuando lo hacen, ya que no tienen el hábito de la lectura”. De acuerdo con la revista Business Harvard Review, de enero de 2010,la forma impresa es aún el mejor medio para transmitir las grandes ideas, además Meneses señaló que hace falta hacer investigación empírica para conocer el uso adecuado de los recursos electrónicos como del que se habla aquí. Ana Meda, de la Facultad de Ciencias, señaló que en los cursos de la entidad hay pocos libros disponibles por lo cual deben recurrir al ciberespacio para localizarlos. “Pero al hacerlo nos enfrentamos a otro problema: la piratería, tema que no puede soslayarse”. Sin embargo, los alumnos han hecho de la búsqueda de textos en la red una de sus principales formas de adquirir conocimiento. Aún así el riesgo de dispersarse ante la cantidad de información a la que puede accederse por ello es importante la presencia del asesor. Agregó, que las editoriales no han asimilado del todo su papel en los tiempos modernos donde los libros pueden consultarse de diversas maneras. Rosalba Rodríguez, de Facultad de Ingeniería, mencionó que se requieren alumnos con competencias en el uso de las tecnologías de información y comunicación, por ello el uso de libros electrónicos en asignaturas como geometría analítica son importantes, por ello se incluyen desde el temario. En su opinión, el libro es un mediador del conocimiento, pero el aspecto pedagógico debe permear todo el proceso. En cuanto al futuro del libro electrónico, mencionó que lo ve como un apoyo a la docencia; además, algunos libros electrónicos le permiten al docente desarrollar sus propias actividades pero debe haber una capacitación sobre su uso, así como sobre aspectos legales ya que muchas veces se desconoce el uso que se puede hacer de las imágenes y videos, entre otros. Actualmente, la palabra dejó de ser una letra grabada contra una tablilla de arcilla, ahora la vemos representada de otra manera en una combinación de códigos binarios. Papiros, pergaminos, hojas de papel de lino se han quedado atrás, los cambios ocurridos sobre todo en la segunda mitad de este siglo tecnológico han hecho cambiar las máquinas de escribir, la fotocopiadora, las primeras computadoras, la impresora y todas las novedades para llevarnos a una nueva dimensión de entender el alfabeto. En Estados Unidos, país precursor en el desarrollo de tecnologías, el de mayor avance en cantidad de usuarios de Internet y de mayor número de computadoras interconectadas, el libro tradicional –al llegar al final del siglo– goza aún de buena salud. Incluso en los últimos años su venta subió en una proporción excepcional de acuerdo con informes de editoriales. Interesados en el tema sostienen que el avance de la informática y la computación no sólo no han perjudicado al libro, sino que han hecho aportes excepcionales a la industria editorial: se habla de más libros, se fabrican mucho más rápido y a menores costos, se imprime el libro a medida (sobre pedido) sin que su precio sufra alteraciones y se facilita el acceso a la información bibliográfica y a la producción editorial de una manera inimaginable hace tan solo algunos años. Resultaría una paradoja si consideramos un detalle, los no-lectores, el mayor enemigo del libro sea cual sea su formato o presentación. El libro ha sido llevado por la tecnología de la impresión al ciberespacio la computadora y de ella a los usuarios, pero en ocasiones se pasan por alto observaciones de edición que facilitan la lectura como que el tamaño cómodo está comprendido en páginas con un máximo de 60 líneas de texto (40 en promedio), y con un máximo de 80 caracteres (cuyo tamaño ideal es de 12 puntos), como límite. Por encima de esos valores el ojo debe reacomodarse para completar la línea y comenzar la nueva. Este formato de diseño editorial impreso cambia cuando se planifica para otro sistema de lectura como los dispositivos electrónicos. Lo anterior es más evidente si pensamos en el monitor de una computadora portátil en la cual podemos ver que el campo se limita a no más de 20 líneas de lectura, con un cuerpo de letra cómodo. Además, la posición de la cabeza, las manos, el movimiento de los ojos tienen mejor descanso con un libro, que con una computadora. Sin embargo, aún existe una relación fuerte entre la existencia de toda una cultura basada en libros con determinado formato, y ello incide también en la opción de leer en otro soporte. El dilema Un factor a considerar en el dilema libro impreso o electrónico, el factor ecológico, en algunos sectores se ha sumado en contra de editar libros en papel. Es conocido que los árboles son los que aportan la materia prima, en ese sentido la computadora o los dispositivos como el Kindle (dispositivo portátil de lectura electrónica) pueden competir con el papel e incluso desplazarlo, pero ¿qué pasa con la contaminación por el uso de la computadora o de la chatarra de equipos electrónicos? Sin embargo, en detrimento de lo anterior valdría la pena saber que un porcentaje elevado del costo de un libro se reparte entre distribuidores y minoristas (aproximadamente 50 por ciento), existen cantidades de libros que son devueltos al no ser vendidos, para ser remarcados, ofrecidos como saldos, destruidos y/o reciclados. Durante el proceso de edición existe un riesgo potencial de no concluir el proyecto, además de todos los costos que implica producirlo, una forma de mantener los gastos limitados, es mantener el formato usado en la preproducción, es decir, no tener que rediseñar para cambiar de soporte (un ejemplo es el formato PDF) Una cuestión más es el almacenamiento, sin lugar a dudas este problema se soluciona con el soporte digital, al permitir la reducción del espacio físico necesario para guardar cientos o miles de ejemplares. Diversos son los factores que especialistas han planteado en favor y en contra como los aspectos económicos, medio ambientales, por otro lado algunos académicos nos recuerdan que la lectura digital no es la ideal desde un punto de vista meramente de salud. Algunos académicos mencionan que, una manera de presentar un libro en formato electrónico, es la versión sólo texto. Para ello bastará con copiar el material en cualquier procesador de texto, o dictarlo a una computadora que tenga software de reconocimiento de voz o escanearlo. Así, se obtiene un texto puro, al que sólo se le deben agregar ciertos detalles para hacerlo visualmente más agradable, respetando cierta distribución en el espacio físico que ahora se llamará pantalla o visor. El procedimiento es el más económico en cuanto a recursos externos (software, diseños y armado), además se puede usar con cualquier soporte operativo y en cuanto a recursos humanos las horas de trabajo para la confección se reducen. Sin embargo, según el tipo de material y el uso que se le dará puede no resultar el modo más atractivo de presentación ya que es poco lo que se puede agregar visualmente y en una época en que lo visual predomina, atrae y atrapa, le edición de un libro no puede quedar aislada, ya que de otra manera no atrapará al nuevo público lector. A pesar de todo, el libro avanza y avanza bien, las visiones de extinción caben en ciertos sectores pero en otros es imposible imaginar un mundo sin papel, lo cierto es que cada vez más parece ser aceptada la visión de una sana convivencia de ambos formatos en un mismo espacio, el actual.
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® D.R. 2000-2007 Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia, La responsabilidad de los artículos publicados recae, de manera exclusiva, en sus autores. Boletín SUAyED, publicación electrónica que aparece el segundo lunes de cada mes, publicado por la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia. Oficina: Circuito Exterior s/n, Ciudad Universitaria, México, DF. Tel. 5622-87-11. Certificado de reserva de derechos al uso exclusivo 04-2011-011113252200-203, expedido por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: José Antonio Sánchez Yllanez. ISSN en trámite. |
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