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BOLETÍN # 24
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Intercreando sistemas de información en la universidadAlfredo Guerrero Tapia De los textos que hay sobre psicología educativa y que se emplean para la enseñanza de la misma en educación superior, pocos han sido escritos por autores mexicanos que se encuentren en los medios académicos dedicados a la formación de psicólogos profesionales dentro del campo educativo, y académicos dedicados a la investigación en este campo. Con el libro Psicología educativa, los autores llenan (tal como lo expresaron los estudiantes que entrevistaron para detectar la necesidad de una obra como la presente) un hueco en el panorama de la literatura sobre psicología educativa en español, que responda a las necesidades e intereses tanto de alumnos como de profesores e institución. Su estructura Sin ser en sentido estricto un libro de texto, la inclusión de actividades iniciales al principio de cada capítulo, plantea algunas problematizaciones y presenta un conjunto de preguntas que llevan al lector (sea alumno, profesor, investigador, o simple interesado en el tema), a dar una lectura con un contexto, una guía, o una perspectiva, del tema o temas tratados en las siete partes y los 24 capítulos que lo integran.
Por supuesto, hacer esto es mucho mejor que enfrentarse a objetivos y actividades que el lector debe realizar con el material bibliográfico a leer, pues ello si bien responde y cumple con un fin pedagógico, encuadra o “parametraliza” al pensamiento del lector; la lectura ya se hace desde donde se proponen los autores y no desde la libertad personal del lector. El libro lo concibieron los autores como “un instrumento útil para estudiantes de licenciatura y posgrado de estas disciplinas (la psicología y la psicología educativa), docentes en formación, así como para la actualización y desarrollo profesional de profesores en servicio”, pensamos que los modelos de handbook estadunidense tienen la virtud de mostrar el “estado del arte” de un cierto campo, dejando en total libertad a los lectores para una lectura según sean sus necesidades. Por supuesto, se comprende que el libro que comentamos al ser producto de un proyecto que forma parte del Programa de Apoyo a Proyectos para la Innovación y Mejoramiento de la Enseñanza (PAPIME), debió responder al propósito de mejoramiento de la enseñanza. Las temáticas que contienen las siete partes del libro y la secuencia en que se presentan, responden a una estructura prototípica de la mayoría de los textos contemporáneos sobre psicología educativa, editados en España y Estados Unidos de Norteamérica. Ello da una idea de la manera como se define la psicología educativa en estos países. No estamos juzgando si esto es correcto o incorrecto. Solamente lo señalamos para caracterizar la estructura de los contenidos del libro, y lo que se muestra como campo de la psicología educativa. La concepción que tienen los autores sobre el campo educativo y la psicología educativa, que no es explícita en el libro, se deja traslucir sin embargo mediante su estructura temática. Por ejemplo, solamente se distinguen dos de los cinco actores educativos: el estudiante y el profesor. Los otros tres actores, que casi nunca se mencionan, pero que desempeñan un papel fundamental y en muchas ocasiones determinante en el ser y quehacer educativos, son los directivos, los padres de familia y la institución. Si bien en la quinta parte del libro se habla de la gestión y planeación educativas, no se concibe a los directivos como un actor en el espacio educativo. Y los directivos en nuestro sistema educativo forman un cuerpo de poder dentro y fuera de la escuela, cuyos roles y decisiones marcan la pauta para facilitar u obstaculizar los procesos académicos y sociales, los proyectos, las innovaciones, etcétera. Los directivos muestran una serie de “rasgos de personalidad” que igualmente son facilitadores u obstaculizadores –en nuestro medio casi siempre obstaculizan– las iniciativas de docentes, estudiantes y padres de familia. La psicología también podría hacer mucho con ellos; porque en gran medida estos “rasgos de personalidad” son generados, sostenidos y potenciados por su quehacer cotidiano y las estructuras autoritarias dentro de las cuales se desempeñan. Los padres de familia, desde luego que tienen un papel determinante en la labor educativa, por acción u omisión. Hoy día sabemos que mucha de la responsabilidad que tienen los profesores en el proceso educativo es desplazada hacia los padres de familia. También sabemos que la escuela no es ajena a lo que sucede en los hogares de los educandos, en sus familias, para bien o para mal. Y en términos más psicosociales, las expectativas y deseos de los padres sobre los hijos, se vuelven determinaciones tan fuertes que incluso se proyectan hasta los niveles superiores del sistema educativo.
El otro actor invisible es la institución. Para muchos no es un actor, pero aportaciones como las de Loreau, Remedi, o el propio Castoriadis, nos muestran que, en el campo educativo, la institución es una entidad cuya actuación es similar a la de los otros actores. En el libro se habla de la institución, pero no conceptualizarla como un actor, deja de lado una variedad de fenoménicas psicosociales, las cuales permiten comprender mejor la complejidad educativa en sus dimensiones psicológicas y psicosociales. Otro elemento que llama la atención en relación con la estructura de los contenidos en el libro, es que cada parte aparece como seccionada, es decir, como conjuntos temáticos separados. No aparecen los vínculos conceptuales que integren en una red la complejidad del campo educativo y dentro de éste a la psicología educativa. Su contenido En la primera parte del libro se hace alusión al sistema educativo mexicano. El contexto, donde tienen lugar los espacios, actores, procesos, es ineludible para la comprensión y abordaje de sus problemáticas. Sin ninguna duda el enfoque que se presenta es crítico, contrastando lo establecido en las leyes, reglamentos y normas (en el “deber ser”) con lo que realmente está sucediendo en el cotidiano de la educación. Se critica en el libro el incumplimiento de los preceptos constitucionales y los derivados de su ley reglamentaria, pero no se indica que el Estado se hace cada vez menos responsable de una educación con amplia cobertura e indudable calidad. En consecuencia, se hace abstracción de las políticas y responsabilidades, así como de los responsables de que el sistema educativo mexicano se encuentre en condiciones lamentables. En la tercera parte, dedicada al profesor, es significativo haber incluido un capítulo dedicado a las emociones y estrés del profesor. No se menciona al síndrome de Burnout, pero ese padecimiento se detectó originalmente en dos grupos de trabajadores: los maestros y los médicos. Estudios recientes realizados en la ciudad de México, indican la presencia significativa de dicho síndrome, lo que abre muchas exigencias en el campo educativo para la actuación de la psicología de la salud en el trabajo. Las prácticas y quehaceres educativos son también procesos de trabajo y, como tales, están influenciados por variables como la intensidad, autonomía, contenido, repetición, etcétera, ocasionando fuertes impactos en la salud física y mental del trabajador (docente), que van desde daños ligeros hasta los muy graves. Esto también debería ser parte de una psicología educacional. Del estudiante, el capítulo 14 habla de las representaciones que tiene éste sobre el conocimiento, sobre sí mismo, y sobre el profesor. Dichas representaciones son de tipo individual, no social. A la fecha se ha desarrollado suficiente investigación sobre las representaciones sociales dentro de la escuela, en la tradición de la escuela de Serge Moscovici y Denise Jodelet, que ha permitido ver y comprender la fuerza de las ideas del sentido común en el ámbito educativo, que en muchas ocasiones se traducen a verdaderas fuerzas contrarias a las innovaciones pedagógicas y la creación de nuevos valores dentro del aula. La utilidad del texto La utilidad de obras como la presente se puede juzgar desde varios ángulos. Por desgracia, en estos tiempos prevalecen, o parecen ser dominantes, los juicios mercantiles, es decir, qué tanto se vendió, en cuánto tiempo, cuántas ediciones van, etcétera. Esa clase de “éxito” realmente es seductora, pero ficticia; no destaca la profundidad y trascendencia de la obra. Como no comparto este tipo de valoraciones, me voy a referir a su utilidad en términos de su potencial heurístico. Entonces, nos hacemos la pregunta: ¿un libro como el de Psicología Educativa qué tan útil resulta de cara a los profundos problemas académicos y sociales que hay en la escuela mexicana? Nos encontramos en una profunda crisis del sistema educativo mexicano desde hace ya varios lustros. Crisis en todos los órdenes del sistema, desde la ausencia de un proyecto nacional para el presente y futuro de la educación en México, hasta la relación cotidiana en el aula entre los distintos actores. A mi manera de ver, esta obra es más descriptiva que explicativa. Nos permite enterarnos de cómo están ocurriendo un conjunto de problemáticas en distintos aspectos de la institución educativa y dos de sus actores; cómo están sucediendo cambios en los métodos, técnicas e instrumentos de enseñanza y evaluación; cómo se están manifestando las emociones en la escuela; qué problemas se están sucediendo en la gestión educativa; etcétera. Todos ellos aspectos interesantes e importantes, pero definitivamente fragmentados, parcializados, de una realidad educativa en crisis. |
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® D.R. 2000-2007 Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia, La responsabilidad de los artículos publicados recae, de manera exclusiva, en sus autores. Boletín SUAyED, publicación electrónica que aparece el segundo lunes de cada mes, publicado por la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia. Oficina: Circuito Exterior s/n, Ciudad Universitaria, México, DF. Tel. 5622-87-11. Certificado de reserva de derechos al uso exclusivo 04-2011-011113252200-203, expedido por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: José Antonio Sánchez Yllanez. ISSN en trámite. |
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