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BOLETÍN # 24
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Las telecomunicaciones, venas de la sociedad de la informaciónLourdes Durán Hace 34 años, ingresó a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) la primera generación de alumnos del Sistema Universidad Abierta. Una modalidad generosa por los fundamentos de su creación: llevar educación superior a aquellos sectores de la población que –por sus propias características sociales, económicas o geográficas– no podían acceder a la educación superior, a las aulas del proyecto educativo más importante de este país: la Universidad Nacional Autónoma de México. Mucho ha pasado desde ese año en que la población y la matrícula universitaria experimentaron un crecimiento exponencial. En la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se vivió entonces un verdadero boom en todas sus carreras. Año con año se han integrado al SUA nuevos estudiantes con perfiles distintivos. También ha habido cambios en la cantidad, actualmente cursan el Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED) modalidad abierta mil 468 alumnos; en la de educación a distancia, 972. La percepción que se tenía acerca de la modalidad abierta fue mejorando cuando se consolidó y se dio a conocer su modelo educativo, sus guías de estudio, sus antologías, sus cursos de inducción y una serie de recursos pedagógicos que la han fortalecido y la han alejado de la improvisación que a veces priva en el aula del sistema escolarizado. Tan es así que algunos recursos del sistema han salido para enriquecer al presencial. Todas las innovaciones de dicha modalidad en Ciencias Políticas sirvieron de base para que en 2005 surgiera una modalidad ya experimentada en otros países casi siempre en instituciones creadas ex profeso: la educación a distancia que –con el uso de portales y plataformas educativas a través de Internet– refuerza el carácter nacional y generoso de llevar a quien más lo necesita la riqueza de la universidad más importante de Hispanoamérica. El reto parecía mayúsculo para una universidad pública, diseñada y administrada para ejercer el proceso educativo en sus instalaciones ya fuera de lunes a viernes o solamente cada sábado. Pero cuando se cuenta con el capital humano, se consolidan los recursos tecnológicos necesarios y se le da la importancia social y política que debe tener un proyecto académico tan innovador y trascendente como éste, el reto se ha convertido en una realidad para más de mil alumnos de las cuatro carreras de la facultad que tienen acceso a la plataforma educativa, a las aulas universitarias virtuales desde lugares tan lejanos como Inglaterra o Francia o desde casi cualquier lugar de la geografía nacional. Se ha avanzado. Sin embargo, es necesario consolidar y enriquecer la modalidad abierta y la de a distancia. Quizá en un futuro la institución tenga la madurez y la experiencia para hacer de las dos una sola y de que sus aspirantes estén todos dispuestos a aceptar las aulas virtuales como única opción. Por ahora habremos de imbricarlas en un proceso que busque la excelencia para cada una de ellas. Desde hace un año, en Ciencias Políticas se desarrollan guías de estudio digitales, basadas en el modelo de educación a distancia, que han enriquecido las tutorías presenciales de la modalidad abierta, además de los cursos de capacitación en el uso de las TIC que permanentemente se ofrecen a los tutores. Se creó además un programa de regularización para los alumnos del sistema escolarizado y del SUA que les permite recursar o regularizar materias en la modalidad a distancia, en lugar de acreditarlas por medio de exámenes extraordinarios. Más de 400 estudiantes cursan ahora materias a distancia, sin necesidad de cambiar de sistema, como resultado de este programa. Mientras tanto, los mayores problemas que presenta la educación a distancia en el ámbito pedagógico son el uso incorrecto de los diseños, recursos, desarrollos y control de los procesos. Las buenas prácticas en educación a distancia pueden garantizarse, en gran medida, si los diseñadores pedagógicos, autores de materiales, desarrolladores de software, docentes, tutores, personal auxiliar y directivos, de estos programas, tienen una adecuada formación. Pensar que la tecnología por sí misma puede garantizar éxitos educativos es un error estructural inadmisible en una universidad como la nuestra. Efectivamente, Internet puede ofrecer y garantizar estudios de alta calidad –tanto o más que la oferta presencial– siempre y cuando sus programas estén respaldados por criterios institucionales que empiezan, como aquí sucede, por el prestigio de la institución y siguen por la calidad de los tutores; pero, sobre todo, en educación a distancia la definición de un modelo pedagógico es fundamental ¿Qué significa el modelo pedagógico? La configuración, creemos, de una plataforma que no sólo integre los espacios tradicionales de aulas y bibliotecas virtuales, sino que además cuente con diseños de guías didácticas para la orientación que eviten la deserción y que, además, dichas guías estén sustentadas en una concepción pedagógica coherente y en un manejo versátil, cercano, profesional de tutores especializados, tanto en los contenidos como en la tecnología y que, además, esté convencido de las bondades de la modalidad y de las horas sincrónicas y asincrónicas que implica la atención individualizada a sus alumnos. Otro aspecto en el que debe trabajarse es en el de la evaluación, la cual puede constituirse a partir de los foros y chats. Lo que supone dedicar tiempo suficiente a las lecturas del curso para acceder al conocimiento necesario y participar demostrando los puntos de vista propios. Aspecto que enriquece la experiencia del aprendizaje debido a que en los debates participan personas ubicadas en escenarios geográficos distintos y distantes. La evaluación habrá de concebirse como parte del proceso formativo, análogo al propio aprendizaje que retroalimente realmente al alumno. Es necesario valuar la calidad de información que se maneja y la que se produce. En este sentido, es necesario un modelo UNAM de educación a distancia que la identifique y enriquezca, que sea producto del intercambio colegiado entre los actores del proceso de todas las carreras que imparte la Universidad y que la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia deberá seguir fomentando como lo ha hecho durante este tiempo. Este modelo debe promover el proceso crítico y reflexivo de los alumnos, así como el pensamiento autónomo para mejorar su entorno; además, los enseña a buscar información en todo tipo de fuentes, para que distingan entre las serias y las que no lo son y de donde sólo se copia y pega. Que promueva el uso de recursos multimedia y de objetos de aprendizaje no sólo como adorno, sino definidos con un objetivo pedagógico contundente. El aprendizaje debe centrarse en las redes sociales y de comunicación de los alumnos, en que la información cotidiana de periódicos y revistas sea una fuente principal para vincular la teoría con la realidad actual, que fomente en el estudiante la necesidad de contar con una pequeña biblioteca básica con libros fundamentales para su área, y en el que las TIC sean el instrumento articulador de todo lo anterior. Los cambios en la educación a distancia suceden día con día en la revisión permanente de sus contenidos; con las aportaciones que semestre a semestre hacen los tutores, pero sobre todo los alumnos, actores principales del proceso de enseñanza-aprendizaje.
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® D.R. 2000-2007 Universidad Nacional Autónoma de México, Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia, La responsabilidad de los artículos publicados recae, de manera exclusiva, en sus autores. Boletín SUAyED, publicación electrónica que aparece el segundo lunes de cada mes, publicado por la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia. Oficina: Circuito Exterior s/n, Ciudad Universitaria, México, DF. Tel. 5622-87-11. Certificado de reserva de derechos al uso exclusivo 04-2011-011113252200-203, expedido por el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Editor responsable: José Antonio Sánchez Yllanez. ISSN en trámite. |
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