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BOLETÍN # 24


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Realizan novena edición del Taller Mesoamericano
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Concluyó diplomado de desarrollo de programas educativos para el SUAyED
La Tutoría en el Bachillerato a Distancia de la UNAM
Prácticas Educativas en entornos Web 2.0
La tecnología debe estar al servicio de los programas de estudio
Nueva aula-laboratorio para personas con discapacidad
Programa académico AL-UNAM: Edúcate


ANÁLISIS
La Tutoría en el Bachillerato a Distancia de la UNAM

Las telecomunicaciones, venas de la sociedad de la información

Myrna Hernández Gutiérrez
Bachillerato a Distancia de la UNAM (B@UNAM)

Los programas educativos en la modalidad a distancia requieren del trabajo de tutoría para apoyar el aprendizaje de los alumnos. Para el Bachillerato a Distancia de la UNAM existen dos figuras docentes: el tutor, que apoya en el ámbito psicopedagógico y el asesor, que es especialista en el contenido de cada curso, ambas figuras a cargo del coordinador del proyecto.

El tutor tiene un papel primordial en el modelo educativo. Se considera que sin su presencia el proceso de enseñanza-aprendizaje quedaría incompleto; por otro lado, el índice de deserción en esta modalidad se incrementaría de manera importante dado que una de las funciones de los tutores es el contacto personal y cercano con los alumnos con el fin de motivarlos y orientarlos para que vayan comprendiendo esta nueva manera de aprender, dado que para la mayor parte de la población es su primera experiencia en la modalidad a distancia.

En la actualidad existen pocos proyectos de educación media superior en la modalidad a distancia. Difundir las experiencias de estos proyectos no solo es recomendable sino necesario, ya que conocer los problemas a los que se pueden enfrentar los proyectos en su implementación y las maneras en que se han solucionado es experiencia valiosa para las instituciones que van incorporando la modalidad a distancia.

Aunado a lo anterior, la atención a poblaciones numerosas es una experiencia que han tenido pocos proyectos a distancia, por ello es bueno conocer opciones de gestión para miles de alumnos, un ejemplo de ello es el Bachillerato a Distancia para el Gobierno del Distrito Federal.

La importancia de la tutoría

En el modelo del bachillerato, desarrollado por la UNAM, existen dos figuras que apoyan directamente el aprendizaje del alumno, el asesor, encargado principalmente de realizar su tarea docente sobre los contenidos temáticos de cada curso o asignatura, así como el tutor –encargado de brindar apoyo en el ámbito psicopedagógico, principalmente a los alumnos pero también a los asesores–, juntos y en colaboración trabajan durante cada curso en contacto cercano y directo con los alumnos. El coordinador del proyecto se encarga de que en un esquema de colaboración se de seguimiento al aprendizaje de cada alumno.

Acorde con Moreno (2003) se considera que la tutoría procura mejoras en el desempeño académico, la solución de problemas escolares y el desarrollo de hábitos de estudio, trabajo, reflexión, convivencia social y ciudadana, sin perder de vista que el alumno es el principal responsable de su crecimiento y desarrollo personal; por lo que se reconoce que la responsabilidad del aprendizaje es compartida entre alumno, tutor y asesor.

El tutor en el Bachillerato a Distancia tiene definido un perfil específico, su formación es en el área psicopedagógica, con estudios en pedagogía o psicología, dado que deben dar motivación, orientación, apoyo didáctico y seguimiento a los alumnos. Su trabajo consiste en dar seguimiento continuo a la realización de las actividades de los alumnos y al trabajo de los asesores, con el propósito de detectar dificultades en la operación de la asignatura y, en colaboración con el Coordinador, tomar las medidas pertinentes que permitan una operación adecuada; esto con el fin de ofrecer el apoyo posible al aprendizaje de cada alumno.

La misión del tutor es contribuir al efectivo aprendizaje del estudiante al promover su alta motivación, asegurar el cumplimiento de la función docente del asesor, dar seguimiento a los estudiantes para minimizar la deserción, y detectar y facilitar la atención diferenciada tanto a estudiantes en riesgo de abandono como a los que tienen características sobresalientes.

Las funciones del tutor pueden dividirse en dos ámbitos, el psicopedagógico y el de gestión. Dentro de las funciones psicopedagógicas, el objetivo es apoyar a los alumnos a mejorar su propio proceso de aprendizaje para desarrollar de manera continua las habilidades que le permitan mejorar su aprendizaje autónomo. En cuanto a la gestión se encargan de dar seguimiento al aprendizaje del alumno y al desempeño del asesor; además colaboran con el coordinador en cuanto a la comunicación de información tanto a alumnos como asesores, y en la elaboración de reportes de seguimiento y evaluación.

La evaluación del desempeño de los tutores es sobre todo cualitativa, y de acuerdo con ella se seleccionan y contratan los tutores para cada curso. Es importante mencionar que en cada curso se incluyen tutores de reciente ingreso como estrategia para formar tutores con experiencia y generar un “banco de tutores” para asignarlos a otros proyectos.

El seguimiento que realiza el tutor se basa en un esquema de relación de unidad didáctica por semana, es decir, el tutor da seguimiento a las actividades de aprendizaje de cada unidad que se realicen en la semana correspondiente dentro del periodo (generalmente cuatro semanas) en el que se imparte un curso.

Cada semana el tutor ubica a los alumnos en cuatro diferentes grupos: los alumnos son regulares en cuanto a su realización de actividades por semana, los alumnos que llevan un trabajo continuo pero no van en tiempo en la relación unidad–semana, los alumnos que están en riesgo de abandono porque han ingresado algunas veces o realizado alguna actividad pero su trabajo es inconstante, y los alumnos que no han ingresado al curso o que han solicitado su baja.

Esta ubicación en los cuatro grupos permite que, conforme transcurre el curso, los tutores puedan enfocarse a diferentes grupos en diferentes momentos, por ejemplo, en la segunda semana se enfocan a los alumnos que han realizado pocas actividades para que se pongan al corriente y puedan aprovechar la asesoría y tutoría durante todo el curso. Esta organización permite hacer un mejor uso del tiempo de tutoría y posibilita el seguimiento de poblaciones de alumnos.

En cuanto a la estructura operativa, el asesor atiende a un máximo de 30 alumnos por curso, cada seis asesores son coordinados por un tutor, lo que significa que cada uno de ellos da seguimiento a 180 alumnos, además existe un coordinador para todos los tutores en la operación de cada curso o asignatura. Esta organización permite el seguimiento de poblaciones que van desde decenas hasta miles de alumnos según el proyecto del que se trate.

Los tutores se contratan por 30 horas a la semana y también asisten a reuniones de trabajo presenciales durante la operación de cada curso, aunque en la práctica los docentes dedican más de las 30 horas que se consideran entre la tutoría en línea, las llamadas telefónicas, la generación de reportes y la asistencia a reuniones de trabajo.

Con el objetivo de asegurar la calidad, el Bachillerato a Distancia desarrolló un programa de certificación para los docentes que participen como asesores o tutores. Para los tutores el proceso de certificación tiene dos fases de formación, la primera implica la certificación como asesor del curso propedéutico Estrategias de Aprendizaje a Distancia, los candidatos a tutores que acrediten esta fase pueden participar en la segunda, que consiste en un seminario y acreditarlo para obtener la certificación como tutor y realizar tutoría en cualquier curso o asignatura. La formación como tutor no concluye con la certificación, la coordinación ofrece cursos de formación y actualización, pero se considera que la realización de la propia tutoría en diferentes cursos constituye una fuente importante de experiencia y mejora continua. Hasta el momento se ha formado a un poco menos de cien tutores.

El perfil del tutor que se definió en el Bachillerato a Distancia requiere que los docentes tengan el grado de licenciatura, especialidad, maestría y /o doctorado en los campos de la psicología y/o la educación con experiencia docente de más de dos años y competencias, actitudes y valores que le permitan desempeñarse en la modalidad a distancia.

Resultados

La manera en que se ha realizado la tutoría en el Bachillerato a Distancia ha traído como consecuencia un incremento en el índice de retención y de aprobación en los cursos propedéuticos en el proyecto para el Gobierno del Distrito Federal (ver Boletín SUAyED Número 25 http://www.cuaed.unam.mx/boletin/boletinesanteriores/boletinsuayed25/index.php)

Dentro de los resultados también se considera la formación de docentes tutores a través de medios formales como la certificación y los seminarios; de manera general el Bachillerato a Distancia también contribuye en la preparación de docentes para la modalidad a distancia, lo que es una aportación a la formación de recursos humanos en el contexto educativo actual nacional e internacional.

La intervención de los tutores incrementa el nivel de calidad de la formación que se ofrece a los alumnos en el bachillerato a distancia. El perfil, pero sobre todo su experiencia y dedicación han logrado una mejora continua a través de la impartición de cada curso.

La colaboración del tutor como apoyo fundamental en la gestión que realiza el coordinador del proyecto y el trabajo en conjunto con los asesores han permitido que el bachillerato tenga resultados favorables en proyectos en los que se atiende a miles de alumnos.

La tutoría en el bachillerato a distancia ha dado resultados importantes, tanto como componente de un modelo educativo innovador, en la formación de docentes en la modalidad a distancia, pero sobre todo ha recuperado y mantenido a un gran número de alumnos dentro del bachillerato, alumnos que sin la tutoría hubieran desertado y abandonado, quizá en su última oportunidad, sus estudios.

Referencias

  • Coordinación del Bachillerato a Distancia (2007). “Proyecto de creación del plan de estudios Bachillerato a Distancia”. México: UNAM.
  • Coordinación del Bachillerato a Distancia. “Manual para asesores y tutores”. México: UNAM.
  • Moreno Olivos, Tiburcio (2003). “Creación de una propuesta institucional de tutorías para la enseñanza superior: el caso de la Universidad de Quintana Roo”, en Revista de la Educación Superior, vol. XXXII, num. 125, enero-marzo, México, pp. 93-118.
  • Gallego S. y Riart J. (2006). La tutoría y la orientación en el siglo XXI: nuevas propuestas. Barcelona: Octaedro.

García-Córdoba F, et al (2007). La tutoría: una estrategia educativa que potencia la formación de profesionales. México: Limusa.

 

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