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BOLETÍN # 30
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Las telecomunicaciones, venas de la sociedad de la informaciónJorge Méndez Martínez Recientemente el uso de la rúbrica ha tenido gran impulso como instrumento de evaluación educativa, especialmente en educación a distancia (Fallas, 2005; Tovar, 2010). Cabe señalar que, en realidad, la rúbrica es una derivación estructural de las pruebas de actitudes, en las que sobresalen las escalas de Thurstone y Likert. Veremos características de estas escalas y otras propuestas que pueden utilizarse también para el desarrollo de rúbricas. Escala de Thurstone El nombre de este tipo de escala se debe a su creador, Louis Leon Thurstone, psicólogo especializado en psicometría quien realizó diversas investigaciones sobre la inteligencia, el aprendizaje y las actitudes. En este último campo, se interesó por indagar sobre efectos de la propaganda, para lo cual desarrolló las ahora conocidas como Escalas de Thurstone. En uno de sus planteamientos consideró que después de que expertos asignaran valores a una serie de afirmaciones, se podría hacer el ajuste para derivar una escala. (1) El investigador desarrolla una serie de afirmaciones acerca de un punto. Por ejemplo, para el tema de evaluación de cursos en línea, podemos tener, entre otros, dos enunciados:
Del grupo de afirmaciones se organizan diez bloques, que los expertos colocan de favorable a desfavorables. Así las afirmaciones, según el bloque, tendrían una calificación de 1 a 10. De esta manera se obtiene una escala que se aplica a los encuestados. Una ventaja de este procedimiento de las escalas de Thurstone es que se derivan de acuerdos entre los desarrolladores, lo que implica un buen grado de confiabilidad. Escalas de Likert Éstas fueron propuestas por Rensis Likert, psicólogo organizacional. En el campo de la investigación psicométrica y de actitudes, en el contexto de las organizaciones, la base consistía en señalar el grado de acuerdo y desacuerdo, en un continuo usual de 5 puntos, donde el punto medio es neutral. En la escala Likert, sobre una línea continua, se ubican las opiniones o puntos de vista sobre los cuales se debe elegir. Comúnmente, es en esta escalasobre la cual se elaboran la mayoría de modelos de preguntas por escala. Objetos de evaluación Si bien los usos originales de las escalas de Thurstone y Likert se enfocaron al campo de las actitudes, podemos dirigir la evaluación, ya con la denominación de rúbricas, a diversos objetos. Se puede evaluar un curso, a los docentes o a los materiales didácticos utilizados. El objeto de evaluación al que aludiremos será, en esencia, el alumno. Esto es, la utilización de la rúbrica para evaluar el aprendizaje. Formatos de rúbricas Con base principalmente en la escala Likert, podemos agrupar las formas de rúbricas en tres grupos. La forma numérica utiliza números para señalar la elección sobre un aspecto:
La forma gráfica, en el continuo de una línea ubica las estimaciones: La forma descriptiva muestra enunciados completos para cada punto del continuo. En siguiente ejemplo el alumno evalúa el aspecto de organización de un curso:
En la práctica, la forma descriptiva es la utilizada ya concretamente en las rúbricas. Goodrich en su obra “Entendiendo las rúbricas”, citado en Schweizer (1999: 32), menciona algunas razones por las que conviene el uso de rúbricas: Son herramientas poderosas tanto para la enseñanza como para la evaluación; pueden mejorar la actuación del estudiante, hacer claras las expectativas del maestro y mostrar a los estudiantes a alcanzar estas expectativa; ayudan al estudiante a ser más reflexivo en los juicios sobre su propio trabajo y el de los demás; reducen la cantidad de tiempo que los maestros dedican a evaluar los trabajos de los estudiantes. De acuerdo con Jonassen (1999), las rúbricas representan una aplicación de evaluación desde un punto de vista constructivista. La sugerencia de Jonassen es que puedan mezclarse diversas formas de rúbricas, y nos da el siguiente ejemplo:
Las rúbricas son utilizables en algunos aspectos en los que a veces no hay requisitos claros de calificación. Así, puede aplicarse en calificación de escritos y productos. También puede aplicarse en acciones como la participación y la comunicación oral, entre otras. Formatos alternativos Ciertamente el orden de valoración en las opciones en una rúbrica va de lo “excelente” a lo “deficiente”, entre diversos adjetivos. Esta situación no es problema cuando la rúbrica la resuelve el docente, pero cuando la resuelve el alumno, puede manipular las elecciones para que éstas se ubiquen hacia lo alto.
En un cuadro como éste podemos variar el orden de lo óptimo a lo menos apropiado. Nótese que no estamos poniendo números o letras. En nuestros datos personales, como aplicadores, debemos tener señalado el orden, los aplicantes no ven la numeración. Un instrumento completo tendría varios cuadros para cada tema.
Las imágenes pueden, por supuesto, ser más elaboradas y realistas. Se puede incluso utilizar fotografías y ¿por qué no? cuadros con videos incrustados sobre descripciones visuales que representen situaciones de opinión. Al igual que el cuadro descriptivo anterior, las imágenes se pueden acomodar de diferentes formas, no necesariamente en una línea. Ahora, con los desarrollos informáticos, la administración de las rúbricas se puede facilitar, tanto en la aplicación como en el análisis de sus datos. Contexto de la aplicación Si bien la rúbrica constituye en sí una valiosa alternativa de evaluación, debe tenerse cuidado en abordar indicadores pertinentes. En esta línea hay que tener claro el propósito de la evaluación vía la rúbrica. Como principio, y antes de desarrollar el esquema de la rúbrica, se tienen que desglosar las dimensiones a evaluar, a partir de las cuales se derivan los indicadores. Idealmente, los indicadores resultantes deben tener una relación con una propuesta teórica o, incluso, un eje axiológico, lo cual indica un valor de pertinencia. Así, por ejemplo, podemos seguir un eje constructivista. Conclusión Una de las razones del boom de la aplicación de rúbricas apunta a una revaloración de la perspectiva cualitativa. El uso de descripciones e imágenes enfatiza, a su vez, una aplicación significativa que se enmarca en la, así llamada, evaluación auténtica (Callison, 2002). Tenemos también el apoyo de sitios para elaborar rúbricas, como el sitio rubistar, ya con formatos para vaciar nuestros indicadores. En educación a distancia, podemos utilizarlas para una aplicación cualitativa del aprendizaje y también de los alumnos hacia el curso, asesores y materiales. Finalmente, al ver la rúbrica desde el punto de vista de su desarrollador, el ejercicio de ubicarla en un marco conceptual, buscar los indicadores, desarrollar las descripciones, entre las principales acciones, constituye una acción cognitiva que ayuda a aclarar y organizar los conceptos y pertinencia de las dimensiones analizadas. Referencias bibliográficas Jonassen, DH, KL Peck & BG Wilson (1999). Learning with Technology: A Constructivist Approach. N. J.: Prentice Hall. Referencias de Internet Callison, D. (2002) Valoración auténtica. Eduteka. Fallas Monge, Virginia (2005) El uso de rúbricas para la evaluación en los cursos en línea. Ponencia en Conferencia Internacional de Educación a Distancia, San Juan Puerto Rico UNED, Costa Rica. Rubistar http://rubistar.4teachers.org/index.php Tovar Marenco, LR (2010). Rúbricas o matrices de valoración. Suite101.net. Villalustre Martínez, Lourdes & Mª Esther del Moral Pérez (2010) (1) Más detalles en Salkind, NJ (1998). Métodos de investigación. México: Prentice-Hall Hispanoamericana.
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