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BOLETÍN # 30


La microsociología de las redes sociales educativas
Nuevas aplicaciones multimedia en el ámbito de la educación a distancia
Oaxaca, segunda sede regional del Encuentro de Estudiantes SUAyED 2011

Internet y derechos fundamentales
Jornada sobre sistemas, ciencia, educación, sociedad y tecnología
Inauguran Unidad SUAyED en Enfermería y Obstetricia
Motivación, reto de docentes para potenciar el aprendizaje


ANÁLISIS
La microsociología de las redes sociales educativas

Las telecomunicaciones, venas de la sociedad de la información

Alejandro Canales Cruz
Centro de Alta Tecnología de Educación a Distancia-CUAED
alejandro_canales@cuaed.unam.mx

La microsociología es una parte de la sociología que estudia los diversos tipos de relaciones sociales que se producen entre los miembros de una colectividad y las distintas formas de integración de estos al conjunto de la sociedad (Microsociología, 2009).

Los objetos de estudio clásicos de la microsociología han sido la familia, los grupos de iguales, la pareja y últimamente las estructuras básicas de comportamiento en las relaciones a través de las redes sociales virtuales. La idea es observar cómo de la interacción nacen las relaciones sociales que van estructurando los distintos roles.

Se considera que el ser humano es un ser social por naturaleza, ya que siempre busca compañía, formas de asociarse con otros seres humanos y de cómo lograr mejores resultados en sus relaciones sociales. La capacidad de socializar es algo que ha acompañado a los seres humanos desde sus inicios y el nivel de interactividad ha dependido del lenguaje, los medios de comunicación existentes y el entorno.
Puede apreciarse que en el transcurso de la historia de la humanidad la naturaleza de los seres humanos no ha cambiado (necesidades fisiológicas, seguridad, aceptación social, reconocimiento, autoestima y autorealización), lo que ha cambiado es su comportamiento. En esto último ha influido la evolución y empleo de las nuevas tecnologías de información y comunicación, debido a que permiten intercambiar información, debatir, planificar, tomar decisiones de manera mancomunada, pasar a la acción, coordinar esfuerzos, ilusiones, perspectivas y resultados. Permiten también acceder a un nuevo concepto de aldea global y de la base organizativa sobre la que se sustenta. Por ende, la tecnología no hace ser sociales a los seres humanos pero sí influye en su conducta.

Con la aparición de las redes sociales virtuales y sus servicios, el nivel de interactividad ha crecido enormemente. Estas redes han permitido a los seres humanos (usuarios) construir un perfil público o semipúblico en un entorno de acceso limitado, mostrar una lista de otros usuarios con quienes comparten una conexión y ver y navegar por las conexiones de otras personas del mismo sistema. Aunque es posible hacer nuevos amigos y conexiones en estos servicios, ése no es su propósito principal.

Algunos servicios prestan soporte a amistades ya existentes, mientras que otros cubren las necesidades de colectivos étnicos, políticos, religiosos o profesionales específicos. La característica que distingue a los servicios de redes sociales es que hacen visible para el usuario y para los demás su propia red de contactos. Además, y al contrario que otros grupos o comunidades virtuales, como wikis y blogs, los servicios de redes sociales están organizados en torno a personas, no a temas.

Las redes sociales virtuales son sitios web que se proponen facilitar la generación de grupos, comunidades o espacios de intercambio entre los usuarios. En general, estas herramientas son gratuitas y sencillas de utilizar. Los distintos sitios que albergan redes sociales tienen distinta adhesión según cada país. Por ejemplo, con 500 millones de usuarios, Facebook es la más utilizada del mundo.

En la actualidad se concibe a las redes sociales como estructuras de la sociedad potenciadas por el uso de Internet en sus interrelaciones internas y externas. La utilidad potencial que tienen las redes sociales de la Web 2.0 para la educación es prometedora. Se argumenta que el uso de éstas significa cambiar radicalmente la visión y perspectiva tradicional de la educación. Frente a una concepción de la formación como una acción individual que cada estudiante asume en solitario, la autoformación a través de redes sociales significa apostar por un modelo de profesionalidad basado en la construcción colaborativa y democrática del conocimiento.

El fenómeno de las redes sociales o comunidades virtuales creció en estos dos o tres últimos años de forma paralela al desarrollo de servicios y herramientas de la denominada Web 2.0. De modo general se pueden identificar tres grandes tipos de redes, aunque el límite que diferencia a unas de otras es a veces difuso. En este sentido podemos hablar de:

  1. Redes de propósito general o de masas o megacomunidades (por ejemplo: Facebook, MySpace, Twitter, etcétera)
  2. Redes abiertas para compartir archivos ya sea en formato de video, presentación, fotografías, etc., (por ejemplo: YouTube, SlideShare, Snips, Flirck, etcétera)
  3. Redes temáticas o microcomunidades con un interés específico (por ejemplo: Ning, Elgg, Google Groups, etcétera)

Este último tipo de comunidades o redes temáticas no se dirigen al público en general, sino a grupos o poblaciones pequeñas de potenciales usuarios vinculados por una afinidad temática: la música, el deporte, los automóviles, el sexo, la religión, la literatura, etcétera. En este tipo de redes lo valioso, interesante y útil no es la "cantidad" de personas unidas a dicha red, sino la "calidad" de la participación y comunicación entre los miembros de la comunidad virtual.

Es decir, quienes integran una red pequeña deben aportar información, experiencias, comentarios, archivos, que sean percibidas como interesantes por el resto de la comunidad. Si la participación o comunicación social no funciona, la red se vuelve inoperante y poco a poco desaparecerá por inanición. García Manzano (2007) señala que “la filosofía de las redes sociales se basa en el principio de comunidad abierta y no jerarquizada, que vincula a los usuarios mediante un tema o actividad común y una plataforma web (software social) que permite a los usuarios operar de manera sencilla e intuitiva en lo que se conoce como ‘ámbito de las 3C’: contenido, construcción y colaboración”.

Las razones o argumentos que justifican la necesidad de utilizar los espacios virtuales para el trabajo colaborativo entre las comunidades de estudiantes son variados, pero pudieran sintetizarse básicamente en dos:

  1. El uso de los recursos que proporciona Internet (correo electrónico, foros, Messenger, aulas virtuales, intercambio de archivos) que permiten extender más allá de la presencialidad o encuentro físico la comunicación entre cada uno de los sujetos superando las limitaciones espaciales y temporales.
  2. El otro argumento está vinculado con el concepto de gestión del conocimiento entendido como “el conjunto de actividades desarrolladas para utilizar, compartir, desarrollar y administrar los conocimientos que posee una organización y los individuos que en esta trabajan, de manera de que estos sean encaminados hacia la mejor consecución de sus objetivos (Canales & Peredo, 2009). Este método de trabajo permite que las personas aprendan, tengan criterio y refuercen sus conocimientos. En este sentido podemos sugerir que una buena “gestión del conocimiento” permitirá que los miembros más jóvenes de una organización aprendan de otros más experimentados.

Por todo ello, los espacios virtuales de redes sociales también se denominan comunidades de aprendizaje que hemos de entenderlas como un tipo particular de grupo social o comunidad virtual caracterizada como grupos de personas (profesionales, estudiantes, gente con intereses comunes, etcétera) que interactúan, a través de la red, de forma continua para intercambiar información, ideas y experiencias con el objetivo de promover el desarrollo personal y profesional de los miembros que la componen.

En definitiva, como señalan Ovelar y Benito (2005): “El interés de las redes sociales radica en que a través de unas pocas reglas se crean sistemas de comunicación significativos que pueden crear o favorecer comunidades de aprendizaje, tanto en un portal web de acceso público como con grupos que trabajan on line o presencialmente. De esta forma se facilita la generación de conocimiento, el aprendizaje colaborativo y la toma de decisiones colectiva. La utilización de este tipo de software incluye el trabajo por proyectos dentro de programas educativos formales, el intercambio de ideas entre comunidades abiertas de profesionales y el desarrollo de sistemas de gestión de conocimiento”.

La actual problemática que enfrentan estas redes sociales virtuales educativas o comunidades de aprendizaje es que existe poca investigación al respecto, y hay muchas interrogantes alrededor de ellas, por ejemplo:

¿Por qué pertenecemos a ellas?
¿Cómo se forman?
¿Cómo funcionan?
¿Hasta qué punto nos afectan?
¿Cómo evaluar el aprendizaje en este contexto?
¿Cómo identificar si existen diferencias entre las prácticas, perfiles y comportamiento de los estudiantes que son exitosos y los que no lo son? y ¿cómo replicar dichas acciones que conllevan al éxito?
A modo de conclusión: El objetivo del sistema educativo, tomado como un todo, no es producir mano de obra para la industria. Es producir ciudadanos responsables.
Un buen sistema educativo debería tener tres propósitos:

  1. Proveer a los que quieran aprender de recursos disponibles en cualquier momento de sus vidas.
  2. Quien quiera pueda compartir lo que sabe para encontrar a aquellos que quieren aprender de él.
  3. Dar la oportunidad a todo aquel que quiera presentar algo al público general.

Internet y los recursos que implica la Web 2.0, se consideran como una oportunidad para extender en el ciberespacio las prácticas de autoformación colectiva de los estudiantes y docentes que ya existen en la realidad desde hace años. En este sentido, la colaboración hay que entenderla como un fenómeno más complejo que la aplicación de una técnica o estrategia de trabajo. Una red social virtual educativa implica un cambio de cultura, que como señala Marrero (1995) no es otra cosa que desarrollar el principio de democratización de la escuela ya que supone apostar por un modelo escolar comprometido con valores tales como la interdependencia, solidaridad, autorregulación, autonomía organizativa y personal.

Referencias

A Canales y R Peredo (2009). Adaptive and Intelligent Agents Applied in the Taking of Decisions Inside of a Web-Based Education System. N. Nguyen, L. Jain (Eds), Intelligent Agents in The Evolution of Web and Applications. Studies in Computational Intelligence (87-112). Berlin/Heidelberg: Springer.
Manzano, A (2007). Presentaciones on-line y redes sociales. Centro Nacional de Información y Comunicación Educativa. Recuperado el 12 de diciembre de 2010 de http://observatorio.cnice.mec.es/
Marrero, J. (1995). La cultura de la colaboración y el desarrollo profesional del profesorado. En AA.VV. Volver a pensar la educación. Vol. II. Madrid: Morata.
Microsociología. (n.d.) Diccionario Enciclopédico Vox 1. (2009). Recuperado el 1 de febrero de 2011 de http://es.thefreedictionary.com/microsociolog%C3%ADa
Ovelar, R y Benito, M (2005). La transformación tecnológica de los entornos de aprendizaje. Observatorio de eLearning. Recuperado el 10 de diciembre de 2010 de http://pulsar.ehu.es/pulsar/documentacion/informes_pulsar/Informe_PULSAR_Octubre.pdf.

 

 

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BOLETÍN SUAyED, Año 2, No. 31, Mayo 2011, periodicidad mensual, editado por la Universidad Nacional Autónoma de México, Domicilio Av. Universidad #3000,  Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, C.P. 04510, México, D.F., a través de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED) de la UNAM,  Circuito Exterior s/n,  Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán, CP 04510, Tel. 01 (55) 56228711, correo comunicacion@cuaed.unam.mx. Editor Responsable Francisco Cervantes Pérez. Reserva de Derechos al Uso Exclusivo 04-2011-011113252200-203, ISSN No.  En trámite, Responsable de la última actualización de este número José Antonio Sánchez, subdirector de comunicación  de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia,
Domicilio: Circuito Exterior s/n, Ciudad Universitaria, 04510, México, DF. Mayo 16 de 2011.

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