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BOLETÍN # 30
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Las telecomunicaciones, venas de la sociedad de la informaciónCinthya Lorena Cornejo Cárdenas En la actualidad, usamos con mucha frecuencia términos como globalización, sociedad de la información, sociedad del conocimiento y TIC, entre otros, para referirnos a un gran número de fenómenos que caracterizan e impactan nuestros estilos de vida, y es que, en gran medida, la infraestructura de tecnología y comunicación, han dado paso a otra visión del mundo, planteando nuevas formas de acceder al conocimiento y de interacción. La distancia empieza a acortarse por medio de las relaciones virtuales, lo local y lo global se trastocan y generan cambios en cómo el individuo se construye a sí mismo y su entorno.
Para Héctor Díaz-Polanco (2006) la globalización es una noción sintomática de nuestro tiempo. Afirma que en un inicio se consideró que este proceso conduciría a igualar condiciones socioeconómicas, impulsando un proceso de uniformidad cultural, esfumando la diversidad. Por el contrario, la globalización ha ocasionado un incremento de la desigualdad en todos los ámbitos y ha agravado las condiciones de reproducción socioeconómica y ecológica del planeta. Dichas condiciones, de acuerdo con Díaz-Polanco, vienen a develar una serie de retos que como sociedad debemos asumir: incertidumbre, precariedad, exclusión de los circuitos laborales, aislamiento, ansiedad y sensación de vacío. En ese sentido, Jerónimo y Aguilar (2006) refiere que paralelamente a las nuevas conquistas y aportes por parte de la globalización en los campos de la tecnología y la ciencia, también se observa un deterioro de las condiciones de vida de la mayor parte de la población de este planeta. Por ello, es que debe reconsiderarse el papel de la educación y, por medio de ésta, revertir las tendencias deshumanizantes que impactan con mayor intensidad a los países con economías retrasadas, quienes se encuentran en situación de desventaja debido a su menor capacidad tecnológica y su insuficiencia financiera, lo cual representa el riesgo de que se amplié la brecha entre países pobres y países ricos. Hacia una opción Ante este panorama, resulta obvio que debe reconsiderarse el papel de la educación, orientándola a generar nuevas estrategias para contrarrestar los grandes problemas sociales, derivados de la exclusión y las desigualdades del desarrollo. Para Alvarado y Manjarrez (2009) el mundo y la humanidad requieren que se dé un giro a la educación, en donde se asuma la complejidad del conocimiento dentro de los riesgos e incertidumbres, desarrollando estrategias que permitan innovar, para entender la naturaleza, nuestra sociedad y acercarnos a la realidad dinámica que nos rodea y aprender a respetarla y valorarla. Es en torno a estos elementos que la educación a distancia se plantea como una alternativa viable, orientándose al desafío que plantean los problemas sociales derivados de la exclusión y desigualdad, así como una opción para cambiar el panorama educativo de nuestra sociedad, ya que no sólo ha permitido un mayor acceso a la educación, sino una mayor cooperación e intercambio académico entre personas e instituciones. En Jerónimo y Aguilar (2006), se recupera a Cookson (2002) y comenta que la esencia de la educación a distancia es brindar una oportunidad de aprendizaje a toda persona que carece de facilidades de educación, sin importar su situación económica, social, o la ubicación de su residencia, para lo cual, se requiere elaborar opciones pedagógicas innovadoras que respondan a estas exigencias sociales. Es importante señalar que la educación a distancia no es una propuesta nueva, ya cuenta con un amplio recorrido, por ejemplo, la que se hacía por correspondencia, y se ha ido reconfigurando en relación con los medios de comunicación que han emergido, aprovechando las características y ventajas de cada uno de ellos, de tal forma que actualmente, Internet y los recursos multimedia se configuran como una plataforma para apoyar la oferta educativa, ya que resultan un excelente soporte para proyectos educativos, permitiendo a los estudiantes actuar entre ellos, con su profesor y tener acceso continuo a los materiales educativos. Recapitulando estos elementos de soporte es que, en la actualidad, puede configurarse a la educación a distancia como aquella en que existe una separación entre el docente y el alumno, la relación entre ambos es mediada, virtual, lo cual cambia la interacción entre ambos, al ser el apoyo tutorial, el recurso que permite esa interacción y que sostiene el diálogo entre alumno-docente en esta virtualidad. Bárbera y Bodia (2004) afirman que la virtualidad se ha ido introduciendo como un recurso educativo que complementa y refuerza contenidos, ampliando la comunicación didáctica y permite desarrollar actividades en las que el profesor no aparece físicamente. Para los citados autores nos encontramos en un momento de transición para el profesor y no porque se trate de una metamorfosis pedagógica que suponga que olvida todas sus prácticas docentes anteriores para convertirse en un docente totalmente diferente, lo que sí sucede es que debe ampliar su perspectiva dando paso a una combinación de factores que hasta hace algunos años no se habían tenido en cuenta. De alguna manera, el docente debe de ir recreando su papel, incorporando nuevos elementos y transformado otros, ya que es, en esta virtualidad, que la figura del profesor emerge con fuerza, aun cuando no se le llame como tal y adquiera nombres como tutor, asesor o facilitador, no se puede negar la importancia y determinación que tiene en el proceso educativo en la modalidad a distancia, aunque ésta coloca como agente activo y central al alumno, es la figura del tutor la que permite dimensionar el proceso educativo a través de sus distintas funciones, siendo, además, flexible, atendiendo la diversidad, así como las nuevas formas de interacción, impulsando una educación que vaya más allá de la educación formal y captando el potencial de la educación a distancia, dicho potencial. De acuerdo con Bates (2001, en Jerónimo y Aguilar, 2006), consiste en la posibilidad de que cualquier alumno pueda estudiar el curso de su elección, en cualquier momento y en cualquier lugar, de tal forma que se puedan ofrecer cursos globales interculturales, con estudiantes y profesores de distintos países, pudiendo todos trabajar en un mismo curso, lo que obliga, de alguna manera, a una adecuación del modelo pedagógico imperante, a uno acorde las múltiples realidades, lo que también da paso a una transformación en cuanto al proceso educativo, el diseño curricular y el papel de cada uno de los participantes, ya que los cambios en la modalidad en la que se da el proceso de aprendizaje, obligan a un cambio en la práctica de sus integrantes, no solo en relación a la tecnología, sino una renovación de su práctica. Es a través de estos elementos, que se puede elucidar que la innovación en el proceso educativo en línea no solo debe ir en el sentido tecnológico, sino también en el aspecto psicopedagógico y en el paradigma que sustente sus planes y programas, así como en las prácticas de cada uno de sus integrantes, para que de esa manera se logre atender las demandas y necesidades de esta sociedad global, al tiempo que se aprovechan los recursos tecnológicos con los que se cuenta y tratar de contribuir al desarrollo de una sociedad más humana y equitativa, lo que implica que, como docentes en línea, seamos conscientes de nuestro impacto y responsabilidad en este proceso de transformación y contribuyamos, por medio de una práctica reflexiva, a una educación a distancia, verdaderamente orientada al desarrollo humano y equidad. Referencias
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