 |
NOTA
SUAyED Oaxaca, en la Megaofrenda de CU |
Las telecomunicaciones, venas de la sociedad de la información
Redacción Boletín SUAyED
A 25 años de su deceso, el escritor argentino Jorge Luis Borges fue homenajeado en el Decimocuarto Festival Universitario de Día de Muertos. Con la participación de alumnos y académicos y trabajadores de escuelas, facultades y programas de la UNAM, así como de las escuelas incorporadas se montaron 97 ofrendas, donde se reinterpretaron los textos El Aleph, El inmortal, La casa de Asterión o La biblioteca de Babel, entre otros.

Como representante del Sistema Universidad Abierta y Educación a Distancia (SUAyED) participó el Centro de Educación Continua, Abierta y a Distancia de Oaxaca con una combinación de las costumbres del estado.
María del Rocío Jiménez López, alumna de la licenciatura en Pedagogía, explicó que –según la tradición de la entidad, la ofrenda se organizó por niveles, en los cuales se ofrece alimento a los difuntos que vienen a disfrutarlos.
En la mayoría de las comunidades oaxaqueñas se construye también un tapete en honor al difunto. “En este caso representamos a Jorge Luis Borges, con este tapete típico hecho a base de arena, diamantina y colorantes”.
No faltaron las flores de cempasúchil, las marmotas y música, ni tampoco el barro negro de San Bartolo Coyotepec, así como las velas de cera blanca o amarilla y las veladoras.
El cuento que ellos presentaron fue el Deutsches Requiem. María del Rocío Jiménez explicó que el protagonista es Otto Dietrich, quien nació en Mariemborg en 1908 y durante los primeros años de su vida sus aficiones son la música y la metafísica.

En 1929 entró en el partido nazi. En Tresit, lo hirieron dos balas en una pierna y tuvieron que amputársela, durante su convalecencia se dio cuenta que su destino le había deparado lo más difícil, vivir con plenitud sus ideas en lugar de luchar en la guerra. En 1941 fue nombrado subdirector del campo de Tanowitz.
Allí conoce a uno de los prisioneros: David Jerusalén, escritor y poeta. Fue duro con él hasta que éste acabó suicidándose. Al respecto, la alumna del CECAD Oaxaca, señaló que la lógica que el autor nos platica es que en el nazismo tenían que morir los débiles, en este caso los judíos, pero oh sorpresa cuando Alemania pierde se dieron cuenta que ellos eran los débiles, por eso Otto dice al final que no está mal que él muera, que no pide que lo perdonemos, realmente no se arrepiente, pero que lo comprendamos porque todo lo hizo a través del nazismo.
Junto con María del Rocío Jiménez, Héctor Macario Simón, también alumno de la licenciatura en Pedagogía, participó durante los días que permaneció la ofrenda, explicando al público en qué consistía.