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BOLETÍN # 37
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Las telecomunicaciones, venas de la sociedad de la informaciónElvira Álvarez Mendoza Con el tema El Papel del Docente en la Sociedad del Conocimiento: Un Enfoque Humanista con la Incorporación de Valores, se realizó por tercer año el Foro del Seminario Permanente de Investigación Educativa de la Coordinación de Universidad Abierta y Educación a Distancia (CUAED), coordinado por Ofelia Eusse Zuluaga. En el Auditorio de la CUAED, 18 docentes, pasantes y alumnos de diferentes facultades, participantes en el seminario, presentaron sus aportaciones e investigaciones en el área. Al respecto, Ofelia Eusse señaló que este seminario representa una gama de posibilidades de análisis acerca del papel del docente. Mientras haya necesidad de educación institucionalizada, apuntó, será necesaria la presencia de un docente y mientras haya docentes es necesaria su formación, así como analizar lo qué es e implica la docencia ante las demandas y necesidades actuales. Al dar la bienvenida en nombre de Francisco Cervantes Pérez, titular de la CUAED, Ana María Bañuelos, directora de Desarrollo Educativo, aseguró que una de las tareas más importantes que realiza la coordinación es la formación docente. Agregó que esta actividad es y seguirá siendo el tema nodal en la discusión en educación media superior y superior. “Cómo formar a los docentes noveles, a los profesionistas que recién se incorporan a esta actividad, pero por otro lado cómo mantener actualizados a los docentes que ya tenemos en ejercicio”, son aspectos a considerar. Por su parte, Alma Herrera, Subdirectora de Evaluación de la coordinación, planteó que los rasgos que hoy caracterizan nuestro entorno crítico, y que definen la necesidad de impulsar nuevos proyectos educativos, marcan la pauta para avanzar no sólo en la reflexión de lo que es o deberá ser el docente en el siglo XXI, en la sociedad del conocimiento, sino también lo que es y deberá ser el perfil de un nuevo docente con una perspectiva más crítica y vinculada con la problemática del entorno, lo que implica también el redimensionamiento del concepto de formación. Más allá de la modernización de medios, de procesos, de técnicas, y de los avances científicos y tecnológicos con que hoy cuenta la teoría pedagógica y todo el desarrollo que las tecnologías han aportado a la pedagogía y a la educación, deberá estar presente la reflexión acerca de definir un perfil docente más acorde y congruente con los enormes desafíos no sólo de conocimiento si no de esta sociedad que exige a los docentes respuestas críticas en el corto plazo. Afirmó que en otras latitudes del planeta las grandes reformas educativas no solamente se han visto reflejadas en mejores niveles de calidad o acreditaciones o en indicadores vinculados a la producción de conocimiento sino que estos criterios de valoración de la calidad también impactan los entornos sociales, nacionales e incluso globales. La influencia del docente Al presentar la conferencia magistral El Docente: Influencia y Recepción, Rodrigo Páez Montalbán, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, señaló que las determinaciones profundas de una sociedad y sus relaciones de fuerza, mismas que tienen fuertes lazos con otras instituciones tan importantes como la familia, determinan las formas institucionales de su escuela. Lo anterior, aseguró, es al mismo tiempo el espejo de las tentativas y conflictos de la sociedad, no podemos separar una cosa de la otra. En este sentido, el docente ocupa un lugar central. Su función es con el conocimiento, para que lo genere y para que relacione a los sujetos (alumnos) que se le encomiendan para su formación con él. “Esa es la razón de ser de la escuela: el conocimiento”. Sin embargo, aclaró, no es lo mismo producir conocimiento que adquirir saberes, éstos son de una naturaleza más amplia, no tienen que ver con esta pretensión de racionalidad que siempre se cree debe tenerse con el conocimiento. Los saberes son un espacio del arte, del humanismo, de la generación de relaciones, al fin y al cabo lo más importante de la escuela es que nos permite socializar y relacionarnos con los demás. Explicó que la influencia que ejerce el docente entre los alumnos, proviene de su personalidad. Eso, apuntó, vale más que un PowerPoint (PPT) o una dinámica de grupos, por supuesto sin quitarle todo el valor que tienen los instrumentos didácticos, las técnicas de enseñanza, todo lo que hacemos y es una parte importante de nuestra formación, pero es la personalidad del docente la que marca a los alumnos. Si bien afirmó hoy se habla mucho de identidad y están de moda los estudios culturales, el tema es viejo, es responderse o tratar de responder esa pregunta de quién soy yo, qué soy yo, para qué vivo, para qué existo. “La identidad de esos niños estaba trunca porque no tenían con quién identificarse, generalmente este tipo de niños, son fruto de un hogar dónde no hubo esa posibilidad”. Al hablar de la relación educativa, Rodrigo Páez Montalbán señaló que hay autores que dicen que el error educativo básico consiste en la prohibición de la palabra, lo cual no significa prohibir hablar, generalmente es más sutil, es no escuchar la palabra del otro, no hacer el esfuerzo para tratar de entender lo que el otro quiere decir. Y esto tiene que ver con la exclusión. Afirmó también que cuando llegamos a la escuela lo hacemos con muchas determinaciones de la familia o el ambiente en que nos desarrollamos y con eso debe trabajar el docente.
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